En un artículo del medio especializado Quantum Zeitgeist, en el contexto de CES 2026, IBM ha redefinido la computación cuántica como una herramienta de competitividad tangible, superando la etapa de promesa científica pura. La hoja de ruta prioriza la “ventaja cuántica” para resolver problemas industriales complejos, exigiendo una actualización inmediata en las estrategias de innovación corporativa para no perder relevancia en el mercado.

Borja Peropadre, líder del equipo de ingenieros de algoritmos en IBM Quantum, destacó que la compañía ha evolucionado radicalmente su enfoque, pasando de la experimentación teórica hacia la entrega de resultados tangibles y globales.
“Nuestra misión en IBM es llevar la computación cuántica útil al mundo”.


La validación como nuevo estándar de competitividad
La estrategia de IBM se fundamenta en una simbiosis operativa entre la computación clásica (HPC) y los sistemas cuánticos, priorizando la utilidad sobre la supremacía técnica. El valor empresarial reside en orquestar ambas capacidades para maximizar la eficiencia resolutiva sin buscar una sustitución tecnológica total inmediata.
Borja Peropadre, aludiendo a las proyecciones de investigación de IBM, subrayó la urgencia crítica de integrar las comunidades de HPC y cuántica para materializar los beneficios prometidos en el corto plazo.
“Mi predicción es que la ventaja cuántica ocurrirá en los próximos dos años. Pero solo si las comunidades de HPC y cuántica trabajan juntas. Así que estamos entrando en ese año ahora”.
Esta colaboración acelera la adopción industrial y disipa dudas tecnológicas, proyectando un salto a 7.500 puertas de dos qubits este año. El objetivo de alcanzar 100 millones de puertas para 2029 redefine el análisis de datos masivos para las empresas que buscan liderazgo sectorial.

Arquitectura e hitos tecnológicos: Heron y Nighthawk
El procesador Nighthawk de 120 qubits es la pieza central para alcanzar la ventaja cuántica en 2026, optimizando la complejidad de los circuitos mediante su arquitectura. IBM define esta ventaja como un objetivo dinámico que evoluciona constantemente mediante la competencia técnica entre algoritmos cuánticos y clásicos.


Borja Peropadre explicó que esta competencia técnica no es una carrera finita, sino un proceso de perfeccionamiento mutuo que eleva continuamente el estándar para todo el ecosistema científico e industrial.
“No creemos que vaya a haber una afirmación contundente o un poste de meta final que diga que se ha logrado la ventaja cuántica en esto. Creo que es súper saludable desde un punto de vista científico que sigamos trabajando con la comunidad clásica y que sigamos viendo esta evolución de los algoritmos clásicos y cuánticos juntos”.
Tres Pilares para la Aplicación Industrial
La aplicabilidad gerencial se centra hoy en tres áreas validadas: estimación de observables, problemas variacionales y desafíos verificables clásicamente. Esta “separación cuántica” ofrece precisión y velocidad en nichos específicos, superando las limitaciones inherentes a los métodos de aproximación tradicionales.
Borja Peropadre ilustró cómo la computación cuántica brinda hoy alternativas superiores en escenarios específicos, superando las barreras donde la fuerza bruta de los sistemas actuales resulta ineficiente para el negocio.
“Hay problemas ahí fuera donde no tenemos algoritmos clásicos exactos de fuerza bruta. Y los ordenadores cuánticos pueden ayudar hoy a traer soluciones o proporcionar soluciones donde los métodos aproximados realmente luchan”.
El imperativo directivo es fomentar el descubrimiento algorítmico mientras la industria avanza hacia la tolerancia a fallos proyectada para 2029. La integración temprana con flujos de trabajo actuales permitirá a las empresas capitalizar esta ventaja competitiva desde su fase incipiente.
