La persistente brecha de talento en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y la necesidad de acelerar la reconversión laboral se han transformado en uno de los principales desafíos para la productividad y el desarrollo económico de Chile.

Así lo plantea la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI A.G.), que llamó a priorizar estas materias en la agenda pública y privada de los próximos años.
Desde el gremio aseguran que, pese a los avances en digitalización y adopción tecnológica, el país no ha logrado formar ni reconvertir capital humano al ritmo que exige la transformación digital. Esta brecha impacta directamente en la capacidad de las empresas para crecer, innovar y responder a desafíos como la automatización, la ciberseguridad y el uso responsable de la inteligencia artificial.

ACTI subraya que el problema no se limita a la formación inicial, sino que requiere una estrategia integral que combine orientación temprana hacia trayectorias STEM, programas de formación técnica y profesional alineados con la demanda de la industria, y mecanismos efectivos de reconversión laboral. En particular, el gremio destaca la necesidad de ampliar iniciativas de capacitación modular y certificaciones cortas, compatibles con el empleo y orientadas a una rápida inserción laboral.
Luz María García, gerenta general de ACTI, afirma que:
“La brecha de talento STEM es hoy una restricción estructural para el desarrollo del país. No basta con diagnósticos: necesitamos acelerar la formación y la reconversión laboral con foco en resultados concretos y en las necesidades reales del mercado”.

Desde la asociación explican que la reconversión laboral representa una oportunidad inmediata para cerrar brechas, incorporando a trabajadores de otros sectores a la economía digital. Para ello, plantean fortalecer la coordinación público-privada, la participación activa de las empresas en los procesos formativos y el reconocimiento de certificaciones que faciliten la movilidad laboral.
“El desafío del talento no es solo tecnológico, sino también social y productivo. Formar y reconvertir personas permite mejorar la empleabilidad, aumentar la productividad y preparar al país para un mercado laboral en constante cambio”.

El gremio reiteró su disposición a colaborar con el sector público, instituciones de educación y empresas para avanzar en una agenda de capital humano que permita enfrentar con mayor solidez los desafíos tecnológicos de 2026 y los años siguientes, reforzando así la competitividad y el desarrollo sostenible del país.



