La actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y Derivados 2026-2030 marca un hito en la política de Estado chilena, buscando alinear la ambición climática con la realidad económica global.
Este documento no solo refuerza el compromiso con la carbono neutralidad para el año 2050, sino que introduce un enfoque flexible que prioriza la demanda interna y la creación de infraestructura habilitante para asegurar la competitividad del país en un entorno geopolítico complejo.

Tres pilares para la consolidación de la industria sostenible
El nuevo diseño estratégico se sostiene sobre focos fundamentales que buscan transformar la matriz productiva nacional mediante el fortalecimiento del mercado local y la exportación de derivados. Estas prioridades incluyen el desarrollo de polos industriales, la formación de capital humano especializado y una gobernanza que garantice el valor social en los territorios.
La relevancia de este ajuste normativo reside en su capacidad para adaptar las metas de 2020 a un escenario donde el consumo doméstico y la seguridad energética son ahora factores determinantes para el éxito del sector. Para profundizar en el impacto de esta transición, el biministro de Energía y de Economía, Fomento y Turismo, Álvaro García, destacó la visión de continuidad y realismo que imprime este documento al ecosistema energético nacional.
"Estamos iniciando la Consulta Pública de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y Derivados 2026-2030 que nos va a permitir heredar al próximo gobierno, una estrategia que mantiene la convicción de aprovechar las oportunidades del hidrógeno verde, pero que la aterriza en un nuevo escenario donde la demanda nacional adquiere una relevancia mayor".

Colaboración interministerial y proyecciones de producción a largo plazo
El documento proyecta una capacidad productiva que podría alcanzar entre 2.000 y 3.500 kt H2V eq. hacia mediados de siglo, consolidando a Chile como un actor relevante en el mercado de energías limpias. Este esfuerzo es el resultado de una coordinación técnica sin precedentes que involucró a 11 ministerios y organismos estratégicos para asegurar una visión de Estado coherente y de largo plazo.
La validación de esta hoja de ruta ha contado con la participación activa de comités consultivos y el sector privado, buscando integrar diversas perspectivas sobre el desarrollo tecnológico y la inversión extranjera. El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, resaltó la importancia de la sinergia entre el mundo público y los actores productivos para materializar estas metas de sostenibilidad y crecimiento económico.
"Estamos muy contentos, ya que fue un trabajo colaborativo entre 11 ministerios. Esta actualización a la Estrategia de Hidrógeno Verde es el reflejo de una coordinación, no solamente entre el mundo público, entre sí mismos, sino también, el trabajo que se hizo con el Comité Consultivo y Comité Estratégico para incorporar sus miradas a más de medio y largo plazo, como también del sector productivo".



