Millicom International Cellular S.A. analiza su entrada al mercado chileno, reconfigurando el escenario de fusiones y adquisiciones regional mediante la potencial compra de activos de Telefónica Chile. Este movimiento estratégico marcaría el debut de la marca Tigo en el país, ofreciendo una solución de mercado que preservaría la competencia sin activar las barreras antimonopolio que limitaron a los operadores locales.

Viabilidad regulatoria y consolidación regional
El interés de la firma luxemburguesa surge tras la disolución del acuerdo entre Entel y América Móvil, quienes enfrentan restricciones regulatorias insalvables para una adquisición total por riesgos de concentración monopólica. La propuesta de Millicom, en cambio, se perfila como una operación viable ante la Fiscalía Nacional Económica (FNE), pues su ingreso mantendría cuatro operadores estructurales y evitaría la consolidación observada en fusiones previas.

Esta operación se alinea con la expansión inorgánica de Millicom en Latinoamérica, replicando la integración de activos de Telefónica ya ejecutada en mercados como Colombia, Ecuador y Uruguay. Para el grupo español, la transacción aceleraría su desinversión en Hispanoamérica para capitalizar Brasil, mientras Millicom capturaría inmediatamente un 22,6% del mercado móvil y una posición de liderazgo en fibra óptica.
Aunque las negociaciones permanecen en etapa preliminar sin ofertas vinculantes, la aparición de Millicom desplaza el interés previo de fondos de inversión como Beyond One y Paradise Mobile. El mercado local requiere un operador con la solidez financiera y experiencia en economías emergentes de la matriz de Tigo, vital para rentabilizar la operación en un entorno de márgenes estrechos.

