La entrega oficial de la certificación Tier III Gold Certification of Operational Sustainability al Data Center Santiago Centro – Lídice II, Phase 1A, instaló un hito relevante para Gtd y para la conversación local sobre operación de infraestructura crítica. La validación de Uptime Institute confirmó que la instalación alcanzó el potencial total de tiempo de actividad que permite su base Tier III, con foco en prácticas operativas, procedimientos y sostenibilidad de largo plazo.
Ese contexto permite leer con otra profundidad la conversación ejecutiva que siguió a la ceremonia. Más allá del reconocimiento, la discusión se concentró en los factores que hoy pesan en la gestión de un data center para clientes corporativos: disciplina operacional, continuidad, capital humano, cumplimiento, sustentabilidad y capacidad para responder a nuevas exigencias de negocio.

En la instancia participaron:
- Mozart Araujo Alburquerque Mello, Managing Director Latin America de Uptime Institute;
- Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development de Uptime Institute;
- Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile; y
- Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd.

Recertificación y excelencia operacional como señal de madurez
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile, situó la recertificación como una validación del modelo con que la compañía ha venido consolidando su presencia en Chile, Perú y Colombia. Su planteamiento se concentró en la consistencia operacional y en la capacidad de mantener el estándar mientras el negocio sigue creciendo.
“Esta recertificación confirma que GTData mantiene el estándar con el que ha desarrollado su operación regional. También respalda una estrategia de crecimiento rentable, tanto en los mercados donde ya estamos presentes como en nuevas oportunidades de expansión”.

Ulloa también vinculó esa validación con un atributo que para la alta gerencia tiene un peso directo. La condición de una instalación crítica una década después de su construcción no responde a la inercia, sino a una lógica de planificación, ejecución y control sostenido.
“Cuando una instalación mantiene, después de diez años, condiciones que siguen proyectando orden, continuidad y control, lo que se confirma no es solo la calidad de la infraestructura. Se confirma, sobre todo, la existencia de una estrategia operativa consistente, ejecutada día a día por un equipo técnico que sostiene ese estándar”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd, desplazó el foco hacia la madurez de los procesos. En su lectura, el valor de la instancia no está solo en la certificación, sino en que un tercero con reconocimiento internacional valide la robustez de la operación y del equipo que la sostiene.
“Que una entidad como Uptime vuelva a validar esta operación, y además en el nivel más alto, confirma que existe madurez en los procesos, solidez en la gestión y capacidades reales para sostener infraestructura crítica bajo un estándar exigente”.

Para Heyraud, otro punto relevante es la estabilidad del capital humano. En operaciones críticas, la permanencia del conocimiento técnico y la continuidad del equipo pesan tanto como la infraestructura misma.
“La estabilidad del equipo también es parte del resultado. Aquí no hay una operación construida sobre rotación permanente, sino sobre experiencia acumulada, continuidad y conocimiento profundo de la instalación. Eso fortalece la capacidad de respuesta y la calidad de la operación”.
Cuando la conversación se trasladó al estándar Tier III Gold, el gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd hizo una distinción clave para una audiencia ejecutiva. El valor no está solo en el diseño o en la construcción, sino en la validación integral de la operación como sistema vivo.
“Tier III establece una base de diseño y construcción concurrentemente mantenible. Alcanzar Gold en operación significa validar ese estándar en su nivel más alto, con exigencias que ya no se limitan a la infraestructura, sino que incluyen la forma en que esa infraestructura es gestionada”.

Mozart Araujo Alburquerque Mello, Managing Director Latin America de Uptime Institute, reforzó esa idea desde una perspectiva operacional concreta. Su explicación fue directa: el estándar importa porque permite intervenir la infraestructura sin detener la continuidad tecnológica del cliente.
“La principal fortaleza de un Tier III es que permite ejecutar mantenimiento, reemplazos o reparaciones sin afectar los ambientes de TI. En términos prácticos, eso significa continuidad operacional”.

Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development de Uptime Institute, profundizó en el verdadero contenido del reconocimiento. A su juicio, la operación de excelencia es la suma de procedimientos, entrenamiento, gobernanza y disciplina técnica, no una condición declarativa.
“La excelencia operacional no se limita a una buena instalación. Requiere entrenamiento, gestión de personas, trazabilidad, mantención, procedimientos, recursos disponibles y una cultura de operación capaz de sostener infraestructura crítica con criterio y consistencia”.
Venegas también enfatizó que el estándar aplicado en Chile es equivalente al que enfrentan instalaciones de gran escala en otros mercados. Para una compañía que quiere competir con credenciales regionales, esa equivalencia no es menor.
“Un data center certificado en Chile se somete al mismo nivel de revisión, exigencia y escrutinio que una instalación comparable en Norteamérica o Europa. El estándar es global, y ese punto es central para entender el valor de la certificación”.

Infraestructura propia y control de servicio como ventaja competitiva
Uno de los pasajes más relevantes para una audiencia de alta gerencia apareció cuando la conversación abordó la estrategia de infraestructura. Mientras parte del mercado ha optado por desprenderse de activos, el subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos de Gtd Chile defendió una tesis distinta, basada en crecimiento, control y visión de largo plazo.
“Nuestra lectura es que el mercado seguirá exigiendo más capacidad e infraestructura. Es un negocio intensivo en inversión, y precisamente por eso decidimos fortalecer esa apuesta y sostener el crecimiento con respaldo de capital y visión estratégica”.
Heyraud llevó ese argumento hacia un plano de diferenciación competitiva. A su juicio, la integración entre red, operación e infraestructura permite a Gtd controlar con mayor profundidad la calidad del servicio y reducir la dependencia de terceros.
“La infraestructura sigue siendo una fuente de diferenciación. Cuando una compañía controla su red, sus activos críticos y su operación, también controla una parte sustantiva de la calidad de servicio que puede ofrecer al cliente”.

Ese punto se vuelve más relevante cuando se observa la escala de los activos administrados por la compañía. Para el ejecutivo de Gtd, la continuidad de esa visión explica que la compañía mantenga fibra, cables submarinos y data centers dentro de una misma lógica de negocio.
“La vocación histórica de Gtd ha sido desarrollarse como una empresa de infraestructura y servicios. Esa definición no ha cambiado, y hoy sigue siendo parte central de la estrategia”.
La estructura operativa también fue presentada con un criterio de especialización. Aunque la gobernanza se articula regionalmente, cada instalación conserva equipos con conocimiento específico de su operación, lo que reduce fricción y fortalece la continuidad.
“La gobernanza puede ser regional, pero la operación requiere equipos especializados por sitio. Esa especialización permite preservar conocimiento crítico, acelerar la respuesta y mantener control sobre instalaciones que no son intercambiables entre sí”.

Sustentabilidad, riesgo y preparación para la siguiente etapa del negocio
En materia de sustentabilidad, la conversación dejó de lado el tono declarativo y se desplazó hacia criterios de inversión y viabilidad futura. Droguett, directivo de Uptime Institute subrayó que la sustentabilidad ya no puede entenderse como un componente reputacional separado del negocio.
“La sustentabilidad forma parte del análisis estructural del negocio. En este sector, nadie compromete inversiones intensivas en capital sin evaluar eficiencia energética, huella de carbono, uso de recursos, exigencias regulatorias y viabilidad de largo plazo”.
Heyraud aterrizó ese enfoque en decisiones concretas del proyecto. En su exposición, la certificación LEED Gold aparece como resultado de un diseño orientado a eficiencia y a control de impactos, no como una capa posterior de posicionamiento.
“La certificación LEED Gold responde a decisiones concretas de diseño y construcción. El proyecto fue concebido para operar con eficiencia energética, incorporar materiales con criterios sustentables y reducir impactos en la fase constructiva y en la operación”.

En el mismo eje, el gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd precisó un punto especialmente sensible en la discusión pública sobre data centers. La operación del sitio no utiliza agua como insumo de proceso en su enfriamiento productivo, porque trabaja con un circuito cerrado.
“El edificio no consume agua en su proceso productivo de enfriamiento. Opera con un circuito cerrado, lo que permite controlar ese recurso y separar con claridad la operación técnica de otros consumos asociados al uso cotidiano del recinto”.
La dimensión sísmica apareció como otro tema de fondo para el contexto chileno. Heyraud explicó que la ingeniería del proyecto no se limitó a la estructura principal, sino que integró también el comportamiento de equipos, canalizaciones y sistemas interiores.
“La robustez de una instalación como esta no depende solo del edificio. También depende de que los sistemas interiores, los equipos y sus soportes hayan sido calculados para responder de forma consistente ante exigencias sísmicas de alto nivel”.

Venegas complementó esa visión desde la auditoría del diseño. Para Uptime, la revisión no se restringe al cumplimiento formal, sino a la verificación profunda de si la infraestructura puede sostener continuidad real en el entorno donde opera.
“La revisión técnica debe asegurar que el diseño responde tanto al estándar como a las particularidades del emplazamiento. En infraestructura crítica, una omisión de detalle puede transformarse en una falla operacional con impacto reputacional, económico y regulatorio”.
En materia regulatoria y de entorno, el ejecutivo de Gtd planteó que la expansión no puede desvincularse del relacionamiento con comunidades, autoridades y exigencias normativas. En su planteamiento, el cumplimiento no es un anexo administrativo, sino una condición operacional.
“La preparación para el crecimiento incluye ingeniería, cumplimiento, relacionamiento y anticipación regulatoria. En proyectos de esta naturaleza, la sostenibilidad de la operación depende también de cómo se gestiona el entorno”.
Ese mismo criterio se extendió a ciberseguridad y protección de datos. Heyraud explicó que existe apoyo especializado, pero también una estructura interna de trabajo dedicada a estas materias, mientras Ulloa precisó que el abordaje considera tanto la capa lógica como la física.
“La ciberseguridad y la protección de datos requieren capacidades específicas, soporte experto y una estructura interna que permita traducir esa exigencia en operación, monitoreo y cumplimiento [...] La gestión del riesgo no puede limitarse a la dimensión lógica. En una operación crítica, también es necesario abordar de manera coordinada la capa física y los controles asociados a ella”.
En el plano sectorial, Venegas defendió el papel de los gremios y asociaciones para dar densidad institucional a la industria. Su tesis es que el sector necesita interlocución colectiva para discutir energía, conectividad, talento y regulación con otra escala.
“Las asociaciones permiten que la industria converse con el Estado desde una posición distinta. Cuando detrás existe inversión relevante, necesidades de energía, conectividad y desarrollo de talento, la interlocución sectorial se vuelve decisiva”.

Hacia el cierre, Heyraud sintetizó la posición de Gtd como una apuesta de continuidad. La recertificación fue presentada como una señal de disciplina futura, no como un hito cerrado, especialmente ante nuevas exigencias asociadas a inteligencia artificial.
“Esta recertificación reafirma un compromiso de largo plazo con la inversión, la continuidad operacional y la preparación para las nuevas exigencias tecnológicas, incluidas las asociadas a inteligencia artificial”.
Araujo cerró la conversación con una validación regional. Desde Uptime, Gtd fue presentada como una referencia por la consistencia con que recertifica, capacita y mejora su operación.
“Gtd representa un caso relevante en la región porque ha entendido que la certificación no es un punto de llegada, sino un proceso de mejora continua sostenido por inversión en operación y desarrollo de talento”.
La reflexión final de Venegas volvió sobre un punto central para cualquier lector de alta gerencia. Una infraestructura bien construida puede perder valor rápidamente si la operación se debilita. En cambio, cuando existe inversión metódica en operación, el activo gana profundidad estratégica.
“Una parte muy significativa de las fallas en esta industria sigue vinculada al factor humano. Por eso, la confiabilidad no depende solo de la construcción, sino de la excelencia con que esa infraestructura es operada todos los días”.


