El desafío: las empresas que no se preparen pueden enfrentar consecuencias relevantes. La nueva normativa considera multas importantes, daños reputacionales e, incluso, problemas operacionales derivados de incumplimientos o filtraciones de información.
En 2026, la ventaja competitiva no será quién tenga la mejor IA, sino quién tenga agentes capaces de imaginar futuros más humanos, sostenibles y conscientes.
Si la primera ola de IA nos enseñó a preguntar, esta nueva ola de agentes nos enseñará a delegar, y en un país que busca diversificar su economía, esa podría ser la ventaja competitiva.
El Open Banking, impulsado por la IA, se está transformando en un motor de empoderamiento financiero, donde cada individuo tiene el control total de su bienestar económico.
El vocero destaca que los bancos que adopten la IA de manera estratégica estarán mejor preparados para liderar en la nueva era de los servicios financieros.