Esta noticia marca un hito importante tanto para la compañía liderada por Sam Altman como para la comunidad de desarrolladores que han seguido de cerca el proyecto OpenClaw.
OpenClaw automatiza la gestión local pero centralizar accesos sin aislamiento crea un riesgo sistémico. Vulnerable a manipulación y malware, su uso exige higiene digital estricta y monitoreo para evitar exfiltraciones críticas.