La transformación de las compras públicas ya no pasa únicamente por digitalizar licitaciones o facilitar el acceso de compradores y proveedores a una plataforma. El desafío comienza a trasladarse hacia cómo utilizar la tecnología y los datos para mejorar la gestión de lo que el Estado contrata.

Ese fue uno de los temas que cruzó Expo Mercado Público 2026, instancia que reunió a organismos públicos, proveedores y actores del ecosistema en torno a los desafíos de eficiencia, innovación y modernización de las compras del Estado.
La discusión ocurre, además, en un momento en que ChileCompra avanza en una renovación de la arquitectura tecnológica de Mercado Público, con una plataforma modular y basada en la nube, junto con el desarrollo de un nuevo módulo de órdenes de compra que busca incorporar mayor capacidad de gestión y seguimiento de las transacciones.

Para Ximena Inyelco, gerenta de Sector Público de Pluxee Chile, este proceso abre una oportunidad para ampliar la mirada sobre lo que significa digitalizar una compra pública.
“La tecnología nos permite hacer mucho más que reemplazar procesos manuales. Una buena compra pública no termina cuando se emite una orden de compra. Cuando hablamos de servicios o beneficios que llegan a miles de personas, ahí comienza una segunda etapa igualmente relevante: implementar, gestionar, monitorear y saber si aquello que se contrató efectivamente está funcionando”.

De la transacción a la gestión
En servicios asociados a beneficios para personas, esta diferencia resulta especialmente relevante.
Una institución puede realizar correctamente un proceso de compra, adjudicarlo y cumplir cada uno de los requisitos administrativos. Sin embargo, posteriormente debe administrar usuarios, cobertura, redes de atención o comercios, incidencias y distintos niveles de servicio, muchas veces en territorios con realidades muy diferentes.

Es ahí donde los datos adquieren un rol distinto.
“No se trata de tener información por tenerla. La trazabilidad tiene valor cuando permite gestionar. Si una institución puede saber dónde se está utilizando un beneficio, detectar una incidencia o identificar oportunamente una brecha de cobertura, puede tomar decisiones antes de que ese problema termine afectando al usuario final”.
En esa lógica, conceptos como reportería, interoperabilidad y seguimiento dejan de ser características exclusivamente tecnológicas y pasan a formar parte de la calidad del servicio contratado.

También cambia la forma de entender la cobertura. Para Inyelco, no basta necesariamente con disponer de una gran cantidad de puntos de atención o comercios asociados si estos no responden a la ubicación y necesidades reales de las personas que utilizarán el beneficio.
“El dato permite pasar de una cobertura teórica a una cobertura efectiva. Una institución necesita saber no solo cuántos puntos existen, sino si realmente están disponibles donde sus usuarios los necesitan y si el servicio está funcionando de manera adecuada”.

Comprar más simple, pero también gestionar mejor
La modernización del sistema de compras públicas ha incorporado distintos mecanismos orientados a facilitar y hacer más eficientes las adquisiciones del Estado. Sin embargo, desde Pluxee plantean que simplificar la compra es solo una parte de la ecuación.
Instrumentos como los Convenios Marco pueden facilitar el acceso a soluciones estandarizadas, pero las necesidades operativas siguen variando significativamente entre instituciones.

Un hospital, una municipalidad o un organismo público con presencia en todo Chile pueden contratar una misma categoría de servicio y, al mismo tiempo, enfrentar desafíos completamente distintos en cobertura, gestión y atención de sus usuarios.
“El mecanismo de compra puede estandarizar y hacer más eficiente una adquisición, pero la implementación sigue ocurriendo en el mundo real. Ahí aparecen las particularidades de cada institución. Por eso es importante que la tecnología permita adaptarse, entregar información y acompañar la gestión posterior”.
Para Inyelco, esa mirada será cada vez más importante a medida que Mercado Público incorpore nuevas capacidades tecnológicas y genere mayores volúmenes de información sobre los procesos de contratación.

El desafío estará en transformar esos datos en herramientas concretas para la gestión pública.
“Tenemos una oportunidad de avanzar desde una lógica principalmente transaccional hacia otra más orientada a resultados. La tecnología puede ayudar a comprar de manera más eficiente, pero también a responder una pregunta que para el Estado es finalmente la más importante: ¿lo que contratamos está cumpliendo el objetivo para el cual fue adquirido?”.





