Cada 27 de junio se conmemora el Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, una fecha que pone en valor el aporte de estos negocios al desarrollo económico y, al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan para crecer de manera sostenible.

Uno de ellos son los llamados "costos invisibles": aquellos gastos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que terminan impactando la rentabilidad del negocio. El consumo energético, las mantenciones, los tiempos de inactividad de los equipos e incluso la eficiencia de los procesos son factores que pueden marcar una diferencia importante en los resultados de una empresa.
En este escenario, la tecnología se ha convertido en un aliado estratégico para optimizar recursos y mejorar la productividad. Hoy, cada vez más organizaciones están dejando de evaluar los equipos únicamente por su precio de compra y comienzan a considerar el costo total de operación, incorporando variables como el consumo eléctrico, la frecuencia de mantenimiento y la vida útil de las soluciones.

Un ejemplo de ello es la infraestructura de impresión. Aunque suele ser un aspecto poco visible dentro de una organización, puede representar un gasto importante cuando se utilizan equipos de manera intensiva. Tecnologías como Heat-Free de Epson eliminan la necesidad de aplicar calor durante el proceso de impresión, permitiendo reducir el consumo energético de los equipos hasta en un 86%, dependiendo del modelo y del entorno de uso.

Consumo Electrico Oculto
Mientras una impresora láser multifuncional puede superar los 700 W durante la impresión, un equipo de similares características con tecnología Heat-Free consume alrededor de 30 W.
A este ahorro energético se suma una menor necesidad de mantenimiento. Al contar con menos piezas sometidas a altas temperaturas, los equipos presentan menos desgaste, requieren menos intervenciones técnicas y reducen los tiempos de inactividad, permitiendo mantener la continuidad operacional del negocio.

Andrés Beovic, Gerente Comercial de Epson Chile, explica que:
"Muchas veces las pymes toman decisiones tecnológicas pensando únicamente en el costo inicial, cuando en realidad el mayor impacto económico se produce durante la operación. El consumo energético, las mantenciones y la disponibilidad de los equipos son variables que pueden influir directamente en la competitividad del negocio. Evaluar estos factores permite generar ahorros sostenidos y hacer un uso más eficiente de los recursos".
Esta mirada ya está siendo adoptada por distintos sectores como retail, educación, salud, servicios financieros y organismos públicos, donde la eficiencia energética forma parte de las estrategias para reducir costos y avanzar hacia operaciones más sostenibles.

En el caso de las micro, pequeñas y medianas empresas, incorporar estos criterios desde las primeras etapas de crecimiento puede transformarse en una ventaja competitiva. Más que un gasto, invertir en tecnología eficiente representa una decisión estratégica para optimizar recursos, fortalecer la productividad y asegurar un crecimiento sostenible en el tiempo.



