Según informa el portal de negocios WRAL TechWire, la Unión Europea ha iniciado el 2026 en una encrucijada decisiva para su soberanía tecnológica, impulsando una revisión estratégica de su política de semiconductores. La Comisión Europea ha puesto en marcha el "Chips Act 2.0", una recalibración diseñada para alcanzar la meta del 20% del mercado global mediante un enfoque cualitativo.

Reorientación estratégica hacia el valor y la especialización
El ajuste en la hoja de ruta surge tras un análisis crítico del Tribunal de Cuentas Europeo, el cual señaló que el bloque no avanza a la velocidad necesaria para cumplir sus objetivos originales de manufactura masiva. La nueva directriz abandona la obsesión por la cantidad para centrarse en una estrategia de “valor primero”, priorizando nichos de alta tecnología esenciales para la próxima década de la inteligencia artificial.
Esta transformación responde a la realidad del mercado y a la postergación de “megafábricas” clave, como la planta de Intel en Magdeburgo, lo que ha forzado a los legisladores a desviar su atención de la fabricación lógica frontal. El objetivo ahora es construir un “Escudo de Silicio” que domine la cadena de suministro en áreas donde Europa ya posee ventajas competitivas, como materiales avanzados y empaquetado de última generación.
La evolución técnica del plan se fundamenta en la iniciativa RESOLVE y el programa APECS, los cuales buscan superar la brecha histórica entre la investigación académica y la producción comercial. El enfoque se centra en materiales de banda prohibida ancha, como el carburo de silicio, y en tecnologías de “chiplet” que permiten integrar múltiples componentes para potenciar el rendimiento en centros de datos y vehículos eléctricos.

Liderazgo industrial y el mandato de la IA verde
En el ámbito corporativo, el panorama favorece a actores consolidados como Infineon y NXP, quienes se alinean perfectamente con la demanda de infraestructura para IA y sistemas de potencia inteligente. Estas compañías están evolucionando de proveedores de componentes a plataformas integradas, colaborando con firmas de software para desarrollar pilas tecnológicas verticales que reducen la dependencia de soluciones externas.
La estrategia también incorpora un mandato de "Green AI", vinculando el financiamiento de semiconductores a estrictos objetivos de sostenibilidad y eficiencia energética para contrarrestar la huella de carbono de la computación avanzada. A pesar de los desafíos de financiación fragmentada, la Unión Europea apuesta por controlar los nodos críticos del futuro digital, pasando de ser un espectador a un arquitecto de la revolución de los semiconductores.

