De acuerdo a un reciente informe del World Economic Forum, las vulnerabilidades vinculadas a la IA crecen más rápido que el fraude y el ransomware.

La IA en la sombra o Shadow AI, como se le conoce, es un concepto que cada vez resuena más. En concreto, se trata del uso de herramientas de Inteligencia Artificial, como ChatGPT, Gemini u otros, incluso extensiones del navegador y agentes autónomos, por parte de empleados o colaboradores de una organización, pero sin permiso, autorización, supervisión o conocimiento del departamento de TI de la empresa o de quien esté a cargo de la ciberseguridad.
Como es de suponer, esta práctica, que se está volviendo más que habitual en los lugares de trabajo o de estudios, representa un grave riesgo de ciberseguridad y fuga de datos confidenciales, principalmente debido a que cuando se utilizan dichas plataformas no controladas se introduce información clave y, muchas veces, personal o de la organización.
El problema radica en que esas plataformas pueden guardar o reutilizar esa data. Por tanto, se pierde el control sobre ella. De esa manera, datos personales o de clientes, documentos internos o estrategias empresariales pueden terminar en bases de datos externas sin ninguna garantía de protección.
Así, además de la fuga de información sensible y pérdida de control de los datos, el uso de herramientas gratuitas de IA para resumir documentos, traducir textos, programar código o transcribir reuniones, lleva al incumplimiento normativo (como RGPD) y a posibles sesgos en los resultados.

Por lo mismo, lo prudente y aconsejable es fortalecer la gobernanza dentro de las organizaciones con el fin de implementar políticas claras, utilizar herramientas SaaS autorizadas, formar a los empleados y monitorizar el uso de aplicaciones de IA.
La gobernanza de la IA conlleva un conjunto de marcos, políticas y procesos que garantizan el uso ético, seguro y responsable de esta innovadora tecnología, abarcando desde la gestión de datos hasta la supervisión humana, para mitigar sesgos, asegurar la transparencia y cumplir normativas.

Implementar la IA y su uso con un enfoque responsable, integrando evaluaciones automatizadas y alertas en tiempo real, manteniendo el control humano, especialmente en sistemas de agentes autónomos, es clave a la hora de integrar la IA en las organizaciones actuales.



