Reuters reporta en exclusiva que Intel y AMD han notificado a sus clientes en China sobre una severa escasez de procesadores para servidores. Esta disrupción, impulsada por la voraz demanda de infraestructura de IA y retos de manufactura, ha extendido los plazos de entrega a niveles inéditos, obligando a los ejecutivos a recalibrar urgentemente sus estrategias de adquisición de hardware para 2026.
El efecto desplazamiento en la cadena de suministro
Esta crisis refleja un cambio estructural en la capacidad de fundición global. Mientras las tecnológicas compiten por chips aceleradores de IA, la producción de CPUs tradicionales ha quedado relegada, generando cuellos de botella operativos que amenazan con frenar la expansión de centros de datos convencionales en el mercado asiático.

Fuentes revelaron a Reuters que Intel advirtió esperas de hasta seis meses para sus procesadores Xeon. Paralelamente, AMD extendió sus plazos entre ocho y diez semanas, situación exacerbada por la decisión de TSMC de priorizar la fabricación de chips de IA sobre las unidades de procesamiento estándar.
Ante la incertidumbre del mercado y las dudas sobre la capacidad de respuesta, el Departamento de Comunicaciones Corporativas de AMD emitió una declaración oficial para tranquilizar a inversionistas y socios comerciales.
"Seguimos confiados en nuestra capacidad para satisfacer la demanda de los clientes a nivel mundial basándonos en nuestros sólidos acuerdos con proveedores y nuestra cadena de suministro, incluida nuestra asociación con TSMC".
Impacto inflacionario y pérdida de mercado
La escasez ha elevado los costos de infraestructura en China, con los precios de servidores Intel subiendo más del 10% según los contratos. Este escenario inflacionario golpea a Intel en un momento crítico, cuya participación de mercado en CPUs para servidores ha caído del 90% en 2019 a cerca del 60%, cediendo terreno ante competidores más ágiles.
La situación empeora por problemas de manufactura en Intel, obligando a racionar entregas en un mercado que aporta más del 20% de sus ingresos. Mientras tanto, la demanda por sistemas de "IA agéntica" sigue presionando una cadena de suministro que ya opera al límite de su capacidad técnica.

