La creciente necesidad de detectar y responder con mayor rapidez a las amenazas está impulsando la demanda por Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) en América Latina y, con ella, una nueva oportunidad para los partners de ciberseguridad: ayudar a las empresas a acceder a estas capacidades mediante servicios más flexibles y adaptados a sus necesidades.

De acuerdo con una investigación global de Kaspersky, el 66% de las organizaciones latinoamericanas que planean implementar un SOC espera tenerlo operativo en un plazo de entre seis y doce meses. Sin embargo, el 33% identifica los altos costos de inversión como uno de los principales obstáculos para avanzar.
En este sentido, la conversación no debería quedarse únicamente en cuánto cuesta implementar estas capacidades, sino en qué valor generan para la empresa y cómo puede medirse ese retorno frente a la inversión realizada.

El valor de tener un SOC
Un SOC permite a las organizaciones mejorar su capacidad para identificar amenazas, reducir los tiempos de detección y respuesta, proteger activos críticos y disminuir el impacto potencial de un incidente. En ese contexto, aunque la inversión inicial puede ser relevante, el beneficio para el negocio puede ser significativamente mayor cuando se compara con las pérdidas, interrupciones operativas o costos de recuperación que un incidente puede generar.
Esta medición sigue siendo uno de los principales retos para las empresas. El estudio de Kaspersky muestra que el 23% de las organizaciones latinoamericanas tiene dificultades para evaluar la efectividad de su SOC, un ejercicio que puede incluir tanto métricas operativas, como los tiempos de detección y respuesta, como indicadores financieros relacionados con el retorno sobre la inversión.

Para los partners, esta necesidad abre espacio para ofrecer mucho más que tecnología. La oportunidad está en ayudar a las organizaciones a dimensionar correctamente sus necesidades, construir una operación acorde con su realidad y mostrar con mayor claridad el valor que pueden obtener de la inversión.
La investigación de Kaspersky confirma que no existe una única fórmula: el nivel de inversión cambia según el tamaño de la empresa, la complejidad de su infraestructura y el grado de externalización previsto para la operación. Precisamente por eso, la flexibilidad en la construcción y comercialización del servicio se vuelve clave. Una empresa puede comenzar protegiendo sus activos más críticos, incorporar nuevas capacidades progresivamente o apoyarse en servicios administrados para complementar su propia infraestructura y talento.

Para el partner, esto permite construir propuestas adaptadas a distintos tipos de clientes y evitar que el precio inicial se convierta automáticamente en una barrera. La flexibilidad puede reflejarse tanto en el alcance del servicio como en la forma de estructurar la oferta comercial y distribuir los costos asociados a la tecnología.
En este proceso, Kaspersky acompaña a sus socios no solo desde la implementación tecnológica, sino también en la construcción del modelo de servicio. Esto incluye ejercicios para transformar los costos tecnológicos en una propuesta comercial, analizar distintos escenarios de oferta, proyectar ingresos y ayudar al partner a mostrar al cliente cuál puede ser el retorno esperado de la inversión.

Claudio Martinelli, director general para Américas de Kaspersky, destaca que:
“Implementar un SOC supone una inversión relevante, pero la conversación no debería quedarse únicamente en el costo. Lo importante es entender qué valor puede generar para la organización en términos de detección, respuesta, continuidad y reducción del impacto de los incidentes".

"Por eso, con nuestros partners trabajamos también en cómo transformar esa inversión tecnológica en una oferta comercial viable: revisamos la estructura de costos, distintos escenarios de servicio, la proyección de ingresos y el retorno esperado para el cliente. Esto les permite construir propuestas más flexibles, competitivas y alineadas con la realidad de cada empresa”.
Este enfoque también permite que el partner agregue valor más allá de la tecnología. Sobre una misma base puede incorporar monitoreo continuo, análisis de amenazas, detección y respuesta, servicios especializados y acompañamiento operativo.
Valor para los socios de negocio
Así, el socio deja de competir únicamente por el precio de una solución y puede diferenciarse por la calidad y profundidad del servicio que construye alrededor de ella. Para las empresas, esto significa acceder a una operación de seguridad más ajustada a sus necesidades y con una visión más clara del retorno esperado; para el canal, representa la posibilidad de establecer relaciones comerciales más profundas y ampliar progresivamente los servicios ofrecidos.

La necesidad de este acompañamiento también aumenta ante la escasez de talento especializado. El 24% de las organizaciones latinoamericanas señala dificultades para encontrar este conocimiento en el mercado, mientras que el 18% reconoce falta de experiencia dentro de sus propios equipos.
En un mercado donde cada vez más organizaciones buscan fortalecer sus capacidades de detección y respuesta, combinar flexibilidad comercial, servicios especializados y una proyección clara del retorno puede facilitar la adopción de SOC y, al mismo tiempo, abrir nuevas oportunidades de crecimiento para los partners de ciberseguridad.







