La cumbre anual del Foro Económico Mundial se convirtió en el escenario donde se redefinió la inteligencia artificial no como un producto de software, sino como un imperativo industrial físico.
Los líderes de NVIDIA y BlackRock delinearon una hoja de ruta estratégica donde la convergencia entre capital masivo y capacidad de cómputo está gestando la obra de ingeniería más ambiciosa de la era moderna.
La teoría del “pastel de cinco capas”: energía, acero y soberanía de datos
La visión presentada descompone la tecnología en una estructura vertical que requiere una movilización de recursos tangibles sin precedentes. Jensen Huang describió este ecosistema como un “pastel de cinco capas” que comienza con la generación de energía y la infraestructura de chips, ascendiendo hacia los centros de datos en la nube, los modelos de entrenamiento y finalmente, las aplicaciones de usuario.
Esta arquitectura demanda una fuerza laboral técnica diversa, reactivando sectores tradicionales como la construcción y la ingeniería eléctrica. Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, explicó ante la audiencia global en Davos que esta revolución tecnológica exige una base física monumental, transformando radicalmente la demanda de servicios esenciales y construcción.
"La IA se está convirtiendo en la base del mayor despliegue de infraestructura en la historia de la humanidad, abarcando desde la energía y la infraestructura informática hasta los modelos y aplicaciones de IA".
El impacto en el mercado laboral se proyecta como un catalizador de eficiencia y no de reemplazo. Al automatizar tareas administrativas, la tecnología permite a los profesionales reconectar con el propósito central de su oficio, incrementando la productividad y la demanda de especialistas en sectores críticos como la salud.

Capital global y la oportunidad de la “IA Física"
La discusión financiera giró en torno a la necesidad de democratizar los rendimientos de esta transformación industrial. Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock, analizó la magnitud financiera del desafío y destacó la necesidad imperativa de canalizar el ahorro global hacia esta nueva arquitectura para evitar desigualdades estructurales.
"Realmente creo que será una gran inversión para que los fondos de pensiones de todo el mundo formen parte de esto, para crecer con este mundo de la IA. Necesitamos asegurarnos de que el pensionista promedio y el ahorrador promedio sean parte de ese crecimiento".

El cierre del diálogo apuntó hacia la “IA física” como una oportunidad generacional para las naciones industriales. La integración de inteligencia en la robótica y la manufactura pesada permite a los países con infraestructura establecida cerrar brechas tecnológicas, tratando a la IA como un activo nacional soberano indispensable para el desarrollo futuro.

