Un nuevo estudio de Accenture muestra que solo 14% de las compañías de Recursos Naturales a nivel mundial alcanzaría las metas de reducción de emisiones hacia el año 2050. De hecho, de acuerdo con el informe, 57% no solo no está avanzando, sino que está aumentando las emisiones. En este escenario, es vital impulsar una estrategia de largo plazo, que se centre en cuatro impulsores clave.

El primero es escalar cadenas de suministro resilientes. Los líderes de la industria minera deben ir más allá de priorizar el control de costos en sus procesos de abastecimiento y dar un valor estratégico al cultivo de alianzas sólidas y duraderas, junto con cadenas de suministro diversificadas de manera estratégica. Al colaborar no solo con proveedores y clientes, sino que también con competidores, las mineras pueden acelerar la estandarización a nivel de toda la industria, lo que a su vez reduce el gasto de capital y disminuye los retrasos al minimizar los cambios de diseño.
El segundo impulsor clave es el apoyo de la comunidad. Es necesario alinear los esfuerzos de descarbonización con las necesidades de las comunidades, generando el respaldo de los grupos de interés y acelerando la aprobación de los proyectos. Las mineras deben replantear su relación con los líderes comunitarios locales no como una obligación de última etapa, sino como un habilitador estratégico de velocidad, escala y valor de largo plazo. Cuando se hace bien, la comunicación temprana puede reducir de manera significativa los retrasos en los permisos y acelerar los tiempos de salida al mercado.

En tercer lugar, es fundamental cambiar la forma de trabajar. Aprovechar el potencial de la inteligencia artificial generativa para reinventar la formación y la manera en que se realiza el trabajo, rompiendo los silos tradicionales, automatizando flujos de trabajo repetitivos y empoderando a las personas para que se concentren en las tareas más significativas y de mayor valor.
Actualmente, menos del 50% de las mineras cuenta con proyectos para implementar nuevas formas de trabajar dentro de los próximos 12 meses. Cerrar esta brecha requiere construir un motor de talento sólido: basado en datos, habilitado por inteligencia artificial y sustentado en la ciencia del comportamiento. Esto implica un entorno fluido de trabajo-aprendizaje, donde las personas desarrollan dominio de nuevas herramientas y procesos mientras los implementan activamente.

El cuarto impulsor es desarrollar un núcleo digital fuerte. Esto significa integrar inteligencia artificial, gemelos digitales y seguimiento ESG en todos los portafolios de proyectos, permitiendo transparencia en tiempo real y aprendizajes que impulsen reducciones de costos acumulativas e innovación. En el futuro próximo, los enfoques basados en agentes de IA aplicados a procesos complejos como la construcción de activos de capital o la planificación de redes permitirán conectar insights impulsados por IA y resultados provenientes de distintos procesos horizontales, habilitando una automatización inteligente. Los agentes multiplicarán la productividad a través de los procesos.
La última década ha estado definida por la ambición: una era de compromisos, promesas y proyectos piloto diseñados para trazar el camino hacia la carbono neutralidad. Pero la ambición por sí sola ya no es suficiente. El desafío de los próximos 25 años será la ejecución: escalar las lecciones aprendidas de iniciativas fragmentadas hacia un enfoque multigeneracional, autosustentable y económicamente viable.




