La innovación más humana será decidir lo que no se debe automatizar, por Danilo Naranjo, presidente ejecutivo de Wingsoft
Por Danilo Naranjo, presidente ejecutivo de Wingsoft. | Créditos: Wingsoft

La innovación más humana será decidir lo que no se debe automatizar, por Danilo Naranjo, presidente ejecutivo de Wingsoft

Durante los últimos años, muchas empresas han hablado de Inteligencia Artificial con una mezcla peligrosa de ansiedad, entusiasmo y moda corporativa.

De pronto, todo debía ser automatizado. Todo debía tener un copiloto. Todo debía pasar por un modelo. Todo debía responder más rápido, producir más, costar menos e incomodar lo menos posible al excel de finanzas. 

La pregunta ya no es si habrá un ciberataque, sino cómo responder, por María Luisa Acuña, Managing Director Cybersecurity de Accenture Chile
En la era digital, la resiliencia cibernética es, sin duda, la principal ventaja competitiva y elevar la ciberseguridad a nivel estratégico involucrando al directorio y al Chief Information Security Officer.

El problema es que, en esa carrera por parecer modernos, muchas organizaciones han confundido innovación con apuro y han confundido eficiencia con inteligencia. Y, peor aún, han confundido automatizar una tarea sin entender realmente el valor que esa tarea tenía. No todo lo que se puede automatizar debe automatizarse.

Esa frase, que parece simple, puede ser una de las discusiones más importantes de esta nueva etapa tecnológica. La Inteligencia Artificial ya no es una promesa lejana ni una herramienta decorativa para presentaciones de directorio. Está entrando en operaciones, ventas, atención al cliente, recursos humanos, marketing, finanzas, logística, salud, educación y toma de decisiones. Ya no solo redacta textos o resume documentos. Empieza a recomendar, priorizar, filtrar, coordinar y ejecutar.

La IA en salud no reemplaza el criterio clínico, por Miguel Corrales, Business Development Manager de InterSystems
La IA generativa tiene un lugar relevante en el futuro de la salud. Pero ese lugar está al servicio del criterio clínico, no en su reemplazo.

Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿estamos usando IA para potenciar el criterio humano o para esconder la falta de ese mismo criterio?

Muchas empresas están cayendo en una trampa elegante: poner tecnología sobre procesos mediocres y llamarlo transformación digital. Automatizan respuestas sin revisar si están escuchando bien al cliente. Automatizan reportes sin preguntarse si alguien toma mejores decisiones con ellos. Automatizan selección de personas sin discutir qué tipo de talento realmente quieren atraer. Automatizan comunicaciones internas sin asumir que el problema no era la redacción del correo, sino que la falta de liderazgo. La IA, en esos casos, no resuelve el problema. Lo maquilla. Lo acelera. Lo vuelve más eficiente en su propia mediocridad.

Inteligencia Arfiticial de las Cosas: carrera que ya empezó, por Felipe Espejo, CEO de Zamper.io
Según el último reporte del Global Insight Services (GIS), “Artificial Intelligence of things”, durante la última década nos acostumbramos a hablar de IoT como sinónimo de sensores conectados que reportan datos a un dashboard. Ese ciclo está llegando a su fin. Datos en la nube: Última línea de defensa ante

Hay una fascinación casi infantil por sacar al ser humano de la ecuación. Como si toda intervención humana fuera lenta, cara, emocional o imperfecta. Y sí, muchas veces lo es. Pero también es ahí donde vive buena parte del valor: en la lectura fina, en la intuición entrenada, en la responsabilidad, en la conversación difícil, en la capacidad de decir “esto no corresponde”, aunque el sistema indique lo contrario.

La innovación madura no consistirá en automatizarlo todo, sino que en saber distinguir. Automatizar lo repetitivo, sí. Automatizar lo administrativo, probablemente. Automatizar tareas que consumen horas sin agregar pensamiento, por supuesto. Pero no debemos automatizar sin cuidado aquello que exige confianza, sensibilidad, interpretación, negociación, ética o vínculo. Porque cuando una empresa automatiza mal, no solo pierde humanidad, pierde inteligencia.

Datos en la nube: Última línea de defensa ante catástrofes naturales, por Carla García, Directora de Nuevos Negocios de Zoho en América Latina
La capacidad de mantener los datos a salvo y las operaciones en marcha es lo que define a las empresas que trascienden. Proteger la información corporativa frente a contingencias extremas o catástrofes naturales requiere pasar de una postura reactiva y de resiliencia continua.

La Inteligencia Artificial puede ser extraordinaria cuando libera tiempo, reduce fricción, amplifica capacidades y ayuda a mirar patrones que antes no veíamos. Pero se vuelve peligrosa cuando se usa como excusa para no pensar, cuando reemplaza conversaciones que debieron ocurrir, cuando se convierte en una cortina tecnológica para tapar culturas débiles, liderazgos ausentes o procesos mal diseñados.

El verdadero salto no será tener IA. Eso, pronto, será tan común como tener correo electrónico. El verdadero salto será tener criterio para usarla. Y ese criterio exige una pregunta que muchas organizaciones todavía no quieren hacerse: ¿qué parte de nuestro trabajo merece ser automatizado y qué parte merece ser profundamente humano?

Ciberespionaje en Chile: La amenaza no está en el cable, sino en quién accede a los datos, por Claudio Mesías, director de Vzion
No se trata de desconectarnos del mundo, sino de conectarnos de manera segura. Porque proteger la infraestructura digital es también proteger el funcionamiento del país.

La paradoja de esta nueva era es que mientras más poderosa se vuelve la Inteligencia Artificial, más valioso se vuelve el juicio humano. No el juicio improvisado ni romántico, sino que el juicio entrenado, el de quienes conocen el negocio, entienden el contexto, saben leer consecuencias y pueden hacerse responsables de una decisión.

Francisco Carrasco M.

Francisco Carrasco, editor general y periodista azul especializado en TI con más de 24 años en el mercado local e internacional, quien trabajo por 15 años con la destacada editorial IDG International.