El equipo de Pisapapeles conversó con Marcelo Bertolami, LATAM Regional Partners and Tech Team General Manager de Intel, en el contexto del Intel Extreme Masters Rio 2026, realizado en la Farmasi Arena de Río de Janeiro, Brasil. La entrevista se concentró en la hoja de ruta de hardware que la compañía está proyectando para escritorio y portátiles, con foco en recambio, disponibilidad regional y equipos con capacidades de IA.
Bertolami acumula más de dos décadas en Intel y ha ocupado cargos regionales en ventas, canales, consumo y marketing para América Latina. Ese recorrido le da a su lectura un cruce poco común entre estrategia comercial, construcción de portafolio y adopción de hardware en fabricantes, retail, resellers e integradores.

La conversación también quedó cruzada por el reciente lanzamiento de Intel Core Series 3, presentado por la compañía como una familia orientada a equipos de entrada, mercado comercial y despliegues edge esenciales. Sobre esa base, la entrevista abordó cómo Intel está ordenando su oferta entre el ajuste del Core Ultra 250K, el posicionamiento de Wildcat Lake y la proyección de una categoría de PCs con IA que la firma espera expandir en la región.
Intel reajusta la gama alta con más núcleos y una corrección de portafolio
El paso desde el Core Ultra 245K al 250K no se presenta como un cambio de arquitectura. Intel detectó un vacío en la zona alta de la serie 200 y optó por elevar núcleos y caché para sostener mejor el rendimiento bajo cargas mixtas.
Marcelo Bertolami explica que el ajuste respondió menos a una lógica comercial inmediata y más a una lectura de portafolio. La decisión buscó cubrir un espacio que la salida inicial había dejado abierto, sin romper la base tecnológica del producto.
“Fue un proceso de lectura del mercado. Cuando lanzamos la serie 200 vimos que teníamos un vacío en la gama alta, por eso nos enfocamos en las series 7 y 5. Mantuvimos la misma base tecnológica, hicimos un refresh y aumentamos núcleos y caché. La idea fue combinar rendimiento en gaming con capacidad real para multitarea, streaming, video y otras cargas simultáneas”.

La continuidad de plataforma y el costo total del sistema condicionan el recambio
La duración del socket volvió a instalarse como una variable de decisión para usuarios avanzados, canales y compradores que miran ciclos de actualización más largos. Intel señala que, desde la próxima generación, buscará trabajar con sockets que duren al menos dos generaciones.
En esa línea, Bertolami vincula el cambio con una demanda explícita del mercado. Su planteamiento apunta a una plataforma más estable, donde cambiar el procesador no obligue a renovar el sistema completo en cada transición.
“A partir de la próxima generación vamos a empezar a trabajar con sockets que duren al menos dos generaciones. Estamos retomando la idea de una plataforma más estable, donde el usuario pueda cambiar procesador sin tener que reemplazar todo. En esta transición todavía habrá cambio de socket, pero el objetivo futuro es responder a esa demanda de mayor continuidad”.
Ese criterio de continuidad convive con otra presión sobre el mercado. El ejecutivo advierte que el precio final del sistema no depende solo de la RAM, porque la disponibilidad de SSD y procesadores también complica el armado de equipos mientras la demanda sigue firme y parte de las compras se adelanta por temor a nuevas alzas.

Wildcat Lake, Core Ultra Serie 3 y los AI PC concentran la proyección regional
Intel espera que el crecimiento de sus nuevos procesadores se sostenga con una mayor capacidad de fabricación y abastecimiento, con la expansión de Core Ultra Serie 3 y Wildcat Lake, y con una transición gradual hacia equipos donde la NPU pase a ser un componente esperado. La compañía ve en Latinoamérica una oportunidad de renovación todavía abierta, sobre todo en usuarios que siguen operando con generaciones previas.
Al describir a Wildcat Lake, Bertolami la ubica en el tramo masivo del mercado. Su lectura sitúa a esta familia en un espacio donde pesan batería, productividad y capacidades razonables de IA, sin trasladar al costo final la lógica de una plataforma premium.
“Apunta al público mainstream. Es para usuarios que hoy todavía compran equipos de generaciones anteriores y que ahora podrán acceder a una plataforma con productividad sólida, capacidades razonables de IA en local y en la nube, gráficos suficientes y batería para toda la jornada, todo en formatos delgados y livianos. No busca reemplazar a la gama premium, sino cubrir con precisión una necesidad más masiva”.
Ese posicionamiento también explica por qué Intel vincula esta familia con educación, bajo consumo y formatos más compactos. La empresa sostiene que el desarrollo de la plataforma buscó desde el inicio batería para toda la jornada, buen nivel de performance y margen para diseños más delgados, incluso con posibilidad de soluciones pasivas según la configuración térmica de cada equipo.

Sobre la llegada a Latinoamérica, el directivo indica que ya existe trabajo en curso con fabricantes globales y socios locales. La segunda mitad del año aparece como la ventana más relevante para la disponibilidad regional de dispositivos con estas plataformas.
“Los principales fabricantes, junto con algunos socios locales, ya están trabajando en diseños con estas plataformas. Entre los nombres que aparecen en la conversación están Positivo, Lenovo, Acer y Asus. La expectativa es que la disponibilidad en Latinoamérica se acelere durante la segunda mitad del año, con una ventana especialmente importante hacia la temporada de fin de año”.



