El cierre del Mes de la Mujer suele estar acompañado de balances y compromisos. Sin embargo, en un entorno económico y tecnológico con mayores exigencias, la equidad de género y particularmente el liderazgo femenino dejó de ser una dimensión reputacional para transformarse en un factor concreto de competitividad.

Hoy, las organizaciones enfrentan un escenario marcado por disrupciones simultáneas, como la inteligencia artificial, ciberseguridad, trazabilidad en cadenas de suministro y nuevas exigencias regulatorias a nivel global.
En industrias estratégicas como la minería, por ejemplo, ya no basta con producir cobre o litio de alta calidad. Los mercados demandan evidencia verificable sobre origen, impacto ambiental y procesos, impulsados por regulaciones internacionales y consumidores más exigentes. Este nuevo estándar requiere capacidades tecnológicas avanzadas, pero también equipos capaces de anticipar escenarios complejos y tomar decisiones con múltiples variables en juego.

Aquí la evidencia es clara, porque las organizaciones con culturas más inclusivas pueden multiplicar hasta seis veces su capacidad de innovación. No es un dato menor en un entorno donde la innovación define la capacidad de competir. En áreas como la ciberseguridad, donde el adversario va creciendo, incluso apoyado por inteligencia artificial, contar con equipos homogéneos no solo limita la creatividad, sino que aumenta los puntos ciegos frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
Esta brecha de talento sigue siendo relevante. En tecnología y ciberseguridad, la participación femenina continúa siendo baja a nivel global, lo que restringe el acceso a capacidades críticas en un momento donde la demanda por talento especializado no deja de crecer. Esto es especialmente sensible si consideramos que, según estimaciones recientes, un 43% de las horas de trabajo en cadenas de suministro será impactado por inteligencia artificial generativa, transformando profundamente la forma en que operan las organizaciones.

Chile no está ajeno a este escenario. En la minería, los descubrimientos de cobre han caído cerca de un 68% en los últimos 15 años, lo que obliga a mejorar la precisión en exploración y operación mediante el uso intensivo de datos y analítica avanzada. A esto se suma el desafío de sostenibilidad, como la gestión del agua, donde iniciativas basadas en machine learning ya han demostrado ser capaces de recuperar hasta un 10% del recurso utilizado diariamente en operaciones, equivalente a cerca de 25.000 toneladas de agua al día.
A la fecha el 48% de la fuerza laboral de nuestra compañía está compuesta por mujeres, y un 30% de sus posiciones de Managing Director son ocupadas por mujeres. Estos avances, junto con reconocimientos de Women in Mining (donde fuimos destacados como la empresa colaboradora de minería con mayor inclusión por dos años consecutivos) y los resultados en rankings como Great Place to Work y Merco Talento, reflejan que la inclusión puede traducirse en entornos más atractivos, innovadores y sostenibles en el tiempo.

Más allá de marzo, el liderazgo femenino no puede seguir siendo parte de una conversación estacional. La innovación, la resiliencia y la capacidad de adaptación definen el éxito, integrar diversidad en los equipos no es solo una cuestión de equidad. Es, cada vez más, una condición necesaria para competir.



