En el panorama corporativo, las copias de seguridad han evolucionado: de ser meramente el concepto de una copia de respaldo almacenada “en algún lugar”, han pasado a convertirse en la pieza central de la estrategia de continuidad del negocio.
Según el más reciente reporte The State of Ransomware, de Sophos, el 56% de las empresas chilenas afectadas por secuestro de datos, pagó por el rescate de los mismos.
Para Kingston las copias de seguridad modernas no deben diseñarse solo para almacenar volúmenes de datos, sino más bien para garantizar que los sistemas críticos de ventas, atención al cliente y facturación se restablezcan en un plazo aceptable, evitando así una paralización operativa total tras la ocurrencia de un incidente.
Francisco Silva, Country Manager Chile-Perú de Kingston Technology, explica que:
“un error común, y a la vez muy crítico en la gestión de los datos, es creer que una simple migración a la nube resuelve todos los problemas de seguridad. Pero lo cierto es que la forma más efectiva de tener la información a salvo y disponible de ser necesaria una recuperación, es en modelos híbridos, lo que considera además de la nube, soluciones locales, con dispositivos cifrados por hardware, fuera del alcance de un ataque cibernético”.
No obstante, hay otros fallos muy comunes, debido a que las copias de seguridad no siempre ocurren debido a desastres graves o robo de información.
"En general, las situaciones provienen de problemas cotidianos, como copias mal configuradas, falta de pruebas de restauración, falta de espacio para backup, conflictos entre tareas o incluso archivos corrompidos por fallos de hardware. Un escenario muy común es que la empresa crea que está protegida porque la copia de seguridad "se ejecuta", pero solo descubre al momento de una recuperación que es incompleta o inconsistente".
El riesgo es igualmente alto porque el problema suele aparecer justo cuando la empresa ya está bajo presión. Cuando la restauración falla, el impacto deja de ser técnico y se vuelve operativo: los sistemas caen durante más tiempo, los equipos se vuelven improductivos, los clientes no cuentan con servicio y las pérdidas se acumulan por cada hora que transcurre sin que haya una solución.
Hardware “eficiente” y resistente
Teniendo en cuenta lo anterior, cifrar los datos es solo el comienzo. Porque la eficiencia del proceso de recuperación también dependerá directamente de la solidez del hardware empleado.
La durabilidad de las unidades SSD -conocida como “Endurance”-, junto con la capacidad de memoria disponible, son los factores clave que determinan si un entorno se mantendrá estable o sufrirá cuellos de botella predecibles.
Francisco Silva destaca que, si bien una unidad SSD estándar de consumo podría funcionar inicialmente, al carecer de la durabilidad necesaria para soportar una carga de trabajo a nivel de servidor, el entorno pierde su previsibilidad precisamente cuando minimizar el tiempo de inactividad resulta más crítico.
“Para garantizar una arquitectura verdaderamente segura, Kingston propone un proceso de auto auditoría en el que se somete al hardware a pruebas para verificar su capacidad de resistir la intensa presión de una restauración del sistema inmediata y a gran escala; con ello, se destaca el hecho de que la resiliencia digital ya no es meramente un diferenciador técnico, sino un imperativo fundamental de gobernanza”.
Para hacer realidad esta resiliencia, la elección de componentes de clase empresarial actúa como el factor diferenciador fundamental entre una copia de seguridad pasiva y una recuperación ágil.
A diferencia de los modelos de consumo, las unidades SSD de la serie DC de Kingston están diseñadas con un enfoque en la durabilidad extrema y la protección contra falta de anergia, garantizando que el hardware no falle bajo la tensión de las constantes operaciones de reescritura durante una restauración crítica.