Samsung CES 2026
Resiliencia también es no depender de una sola persona, por Jacqueline Pino, Gerente de ciberseguridad y resiliencia de Cybertrust Latam
Jacqueline Pino, Gerente de ciberseguridad y resiliencia de Cybertrust Latam.| Fotografía Créditos: Cybertrust Latam

Resiliencia también es no depender de una sola persona, por Jacqueline Pino, Gerente de ciberseguridad y resiliencia de Cybertrust Latam

Cuando hablamos de resiliencia organizacional, solemos pensar en terremotos, ciberataques, incendios, pandemias o grandes crisis que paralizan a las empresas. Eventos externos, disruptivos y visibles.

Factura Electrónica en Chile: Una hazaña que cumple 25 años, por Diego González, CEO de Defontana
En la actualidad, son casi 90 países en todo el mundo los que ya han implementado, o están en proceso de implementar, la facturación electrónica para fines tributarios, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Chile ha liderado esta transformación digital. Protección de datos personales: Una responsabilidad estratégica impostergable,

Pero en mi experiencia trabajando en resiliencia, uno de los riesgos más frecuentes —y menos evidentes— no viene de afuera. Está dentro de la organización y aparece todos los días: la dependencia excesiva de una sola persona para que las cosas funcionen.

He visto organizaciones completas detenerse porque “la única persona que sabía cómo hacerlo” estaba de vacaciones, con licencia médica o simplemente ya no trabajaba ahí. Procesos críticos que no avanzan, decisiones que no se toman, crisis que se agravan no por falta de recursos, sino por falta de reemplazos claros.

Protección de datos personales: Una responsabilidad estratégica impostergable, por Néstor Leal, presidente Asociación de Marketing Digital y Data
Cada 28 de enero, el Día Internacional de la Protección de Datos Personales nos invita a reflexionar sobre un activo que hoy es central para el desarrollo económico, la innovación y la confianza: los datos. La IA al servicio de las Pymes chilenas, por Michelle Cascardo, Gerente de Expansión en

Y ahí es donde aparece un concepto que suele sonar muy técnico, pero que en realidad es profundamente humano: la Segregación de Funciones, o SoD por sus siglas en inglés.

Tradicionalmente, la segregación de funciones se asocia al control interno y a la prevención de fraudes. Y sí, cumple ese rol. Pero desde la resiliencia organizacional, su impacto va mucho más allá. Una organización resiliente no pone todo el peso en una sola persona, no depende de héroes silenciosos y entiende algo básico, pero a veces olvidado: las personas se cansan, se enferman, se ausentan o cambian de rol.

Implementar IA sin estrategia: El error que está costando tiempo y recursos a las empresas, por Xania Pantoja Cofundadora de ZeroQ
En un contexto donde la presión por innovar es cada vez mayor, el verdadero desafío no es adoptar IA rápidamente, sino hacerlo bien, destaca la vocera.

Cuando la segregación de funciones está mal diseñada —o derechamente no existe— el riesgo es alto. Se concentran decisiones, conocimientos y autorizaciones en pocos cargos. En el día a día puede parecer eficiente, incluso práctico. Pero en una crisis, ese diseño se transforma en un cuello de botella enorme. La organización se vuelve frágil, aunque no siempre lo note… hasta que ocurre algo.

¿Y qué pasa cuando la persona clave no está disponible justo cuando más se la necesita?

Ahora bien, también he visto el otro extremo. Estructuras tan rígidas, con tantas autorizaciones y divisiones, que frente a una emergencia nadie se siente habilitado para actuar. Todos saben qué hacer, pero nadie puede hacerlo. Y eso también afecta la resiliencia.

Ciberseguridad:¿Por qué modernizar la gestión de accesos no puede esperar?, Por Mateo Díaz, Gerente de Ventas de BeyondTrust para Latam
Este reto se acentúa cuando la mayor vulnerabilidad no siempre proviene de ataques externos visibles, sino de la falta de control sobre quienes tienen acceso privilegiado a la información más crítica

Por eso, el desafío no es simplemente “separar funciones”, sino hacerlo con criterio de continuidad y crisis. Diseñar roles claros, sí. Pero también definir reemplazos, capacitar a más de una persona, documentar el conocimiento crítico y permitir cierta flexibilidad cuando el contexto lo exige. La resiliencia no elimina los controles; los adapta a la realidad.

Desde esta mirada, una buena segregación de funciones no debilita la operación, la fortalece. Reduce errores, evita decisiones impulsivas, permite actuar en paralelo durante una crisis y, sobre todo, cuida a las personas. Porque resiliencia también es no sobrecargar siempre a los mismos, no depender del “indispensable” y construir equipos que puedan sostenerse incluso en los momentos más complejos.

Gobernanza de datos: Requisito esencial en la aplicación de la nueva Ley de Protección de Datos, por José Lagos, Docente UEjecutivos de la Universidad de Chile
Las empresas deben entender que la gobernanza de datos no es un requisito accesorio, sino la pieza que convierte un modelo de infracciones en una práctica real de responsabilidad y transparencia.

Al final del día, la resiliencia organizacional no se trata solo de planes, normas o matrices. Se trata de personas, de cómo trabajamos juntos y de no construir organizaciones que se caigan cuando alguien falta. Y en ese camino, la segregación de funciones —bien pensada, bien aplicada y probada en la práctica— es una aliada silenciosa, pero clave.

Columnas al director

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Tabulado y su equipo editorial