La acelerada adopción de la inteligencia artificial (IA) y la creciente demanda de capacidad de procesamiento están transformando el ecosistema de infraestructura digital en América Latina.

Durante el primer trimestre de 2026, la región registró un crecimiento interanual de 41,3% en capacidad instalada de data centers, superando el 33% observado en Norteamérica y posicionándose como un mercado cada vez más relevante para nuevas inversiones en infraestructura tecnológica.
Este crecimiento ocurre en paralelo a la expansión de la IA generativa, cuyo impacto económico podría alcanzar hasta US$15,7 billones a nivel global hacia 2030. La magnitud de estas nuevas cargas de trabajo está obligando a repensar el diseño tradicional de los centros de datos y dando paso al concepto de Fábricas de IA (AI Factories): instalaciones de alto rendimiento diseñadas para procesar grandes volúmenes de datos y soportar cargas energéticas y térmicas mucho mayores.

A diferencia de las búsquedas web tradicionales, determinadas cargas de trabajo asociadas a la IA pueden requerir varias veces más energía por consulta. Mientras los centros de datos convencionales suelen operar con densidades de entre 5 kW y 15 kW por rack, los nuevos clústeres acelerados por GPU pueden elevar esta exigencia a más de 100 kW por rack e incluso alcanzar varios cientos de kW en configuraciones de alta densidad. Esto está llevando al límite las capacidades del enfriamiento por aire convencional.
Cinco tendencias que marcarán el futuro de la infraestructura digital
En este escenario de expansión acelerada, cinco tendencias están redefiniendo la forma en que se diseñan, operan y escalan los centros de datos en la región:
- Refrigeración líquida (Liquid Cooling): la creciente densidad de procesamiento está acelerando la adopción de tecnologías como Direct-to-Chip, capaces de extraer el calor directamente desde los componentes de mayor demanda térmica, complementando la refrigeración por aire y permitiendo operar cargas de mayor densidad.
- Despliegue de Edge Computing: la expansión de microdata centers y capacidades de procesamiento más cercanas a los usuarios y a los puntos donde se generan los datos permitirá reducir la latencia y responder a aplicaciones críticas que requieren procesamiento en tiempo real.

- Nuevas arquitecturas eléctricas modulares: el aumento de la demanda energética está impulsando diseños más compactos y eficientes para la protección y distribución eléctrica, capaces de optimizar el uso del espacio y mejorar el desempeño energético de las instalaciones.
- Gemelos digitales (Digital Twins): las herramientas de simulación permiten modelar virtualmente el comportamiento térmico y eléctrico de una instalación antes de implementar cambios físicos, ayudando a anticipar riesgos, optimizar diseños y reducir costos operacionales.

- Software inteligente e IA operativa: las plataformas de monitoreo y gestión de infraestructura permiten analizar en tiempo real variables como consumo energético, temperatura y capacidad disponible, incorporando analítica predictiva para anticipar desviaciones y mejorar la eficiencia operacional.
Luis Santamaría, CS&P Segment Leader para SAM en Schneider Electric, explica que:
"Latinoamérica vive un momento coyuntural en su infraestructura digital. La irrupción masiva de la IA está llevando la densidad por rack a niveles que obligan a replantear el diseño físico de las salas, la distribución eléctrica y la gestión térmica. Para absorber esta demanda y seguir atrayendo inversiones en mercados clave como Colombia, Chile, Perú y Argentina, se requieren centros de datos altamente resilientes, digitalizados y capaces de optimizar el consumo de energía en tiempo real".

La urgencia de un modelo de gestión térmica híbrido
Uno de los principales desafíos que enfrenta la industria es cómo gestionar el aumento de calor generado por las nuevas cargas de IA. La respuesta no necesariamente implica reemplazar el enfriamiento por aire, sino avanzar hacia modelos híbridos de gestión térmica, en los que ambas tecnologías cumplen funciones complementarias.
En estas arquitecturas, el enfriamiento por aire continúa atendiendo las cargas convencionales y la climatización general de las instalaciones, mientras que la refrigeración líquida se utiliza de manera localizada para absorber el calor generado por los servidores de mayor densidad.
Dado que la refrigeración puede representar una parte significativa del consumo energético de un data center, la incorporación de tecnologías líquidas puede contribuir a reducir el consumo asociado a la gestión térmica, mejorar el indicador PUE (Power Usage Effectiveness) y responder a las crecientes exigencias de eficiencia y uso responsable de los recursos.
Paula Pinto, Business Development Manager Cooling SAM en Schneider Electric, por su parte recalca:
"El liquid cooling dejó de ser una alternativa de nicho para convertirse en una tecnología cada vez más necesaria frente al crecimiento acelerado de la IA. Sin embargo, el futuro de los centros de datos será híbrido: la refrigeración líquida permitirá extraer directamente el calor de los chips de mayor densidad, mientras el aire continuará cumpliendo un rol fundamental en el resto de la infraestructura".

"Esta convergencia tecnológica será clave para optimizar el espacio, mejorar la eficiencia energética y acompañar de manera sostenible el crecimiento de la economía digital en América Latina".
A medida que aumenta la demanda de capacidad para IA, el desafío ya no está únicamente en construir más centros de datos, sino en diseñar una infraestructura capaz de soportar mayores densidades de procesamiento utilizando de manera más eficiente la energía, el espacio y los sistemas de refrigeración.

La integración entre infraestructura eléctrica, gestión térmica, software y capacidades de procesamiento será determinante para que América Latina pueda responder a esta nueva etapa de crecimiento digital.







