Samsung Solve for Tomorrow comenzó en Chile en 2014 como un concurso científico y evolucionó hacia un programa educativo que conecta las STEM con problemas concretos de las comunidades. La iniciativa ha convocado a más de 14.000 estudiantes y hoy incluye más de 190 talleres en distintas regiones del país.
Para revisar esa evolución conversamos con , Paulina Rodríguez gerenta de Ciudadanía Corporativa de Samsung, y Catalina Araya, directora de Educación de Fundación País Digital. Sus miradas se complementan entre la trayectoria del programa y la forma en que esa propuesta toma sentido en las comunidades educativas.
La conversación se abre así hacia una dimensión propia de la responsabilidad social empresarial: junto con el alcance, interesa observar las capacidades que permanecen, la manera de evaluar los resultados y el aporte que puede surgir de la colaboración entre una empresa tecnológica y una organización social.
Solve for Tomorrow lleva la innovación escolar hasta los territorios
Mirar esa evolución desde la responsabilidad social empresarial supone considerar algo más que la cobertura. También permite observar cómo el programa vincula las STEM con necesidades reconocidas por las comunidades y abre espacios de participación que pueden proyectarse más allá del aula.

Rodríguez aborda primero el recorrido general. Desde Samsung, explica el paso desde un concurso escolar hacia una propuesta más amplia, con formación, prácticas pedagógicas y una comunidad de establecimientos de distintas regiones.
“Desde que comenzó en Chile en el año 2014, Solve for Tomorrow ha tenido una evolución tremenda. Partió como un concurso científico y hoy se ha convertido en un programa educativo integral que fomenta la innovación y la colaboración en la sala de clases, además de acercar las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de una manera cercana, entretenida y conectada con los problemas reales de la comunidad.”
Rodríguez agrega que esa evolución también amplió el alcance educativo del programa.
“Es decir, pasamos de ser un concurso escolar científico a un programa de educación en STEM que busca fomentar buenas prácticas pedagógicas, y dejar una huella real de innovación en el aula, además de generar una gran comunidad entre profesores y estudiantes de distintas regiones de Chile. El gran cambio también es que hoy, además de invitar a los estudiantes a proponer sus ideas, estamos ofreciendo más de 190 talleres de STEM en distintas regiones de Chile. Hasta la fecha, desde que comenzó el programa, más de 14.000 estudiantes han sido parte de esta experiencia educativa”, afirmó Rodríguez.

Por su parte, Araya lleva la conversación hacia la expresión local del programa. En Rapa Nui, la incorporación de conocimientos y necesidades del territorio orientó a los equipos hacia temas como el agua, el reciclaje, la conectividad, la energía y la protección de los pescadores.
“Samsung Solve for Tomorrow comenzó siendo una iniciativa centrada en la innovación escolar, pero hoy es una plataforma que conecta el talento de los jóvenes con los desafíos concretos de sus comunidades en distintos territorios y regiones, llegando a lugares tan particulares como Rapa Nui, donde pudimos comprobar que la innovación adquiere mucho más sentido cuando incorpora los conocimientos, la identidad y las necesidades propias de cada comunidad”.

Araya aterriza esa idea en los desafíos identificados por los propios estudiantes.
“Aquí los estudiantes identificaron desafíos vinculados al agua, el reciclaje, la conectividad, la energía y la protección de los pescadores, entre otros”, explicó la directora de Educación de Fundación País Digital.
Esa experiencia comenzó a adquirir una dimensión pública cuando la participación de los jóvenes encontró un espacio fuera del ejercicio escolar.
“Un hito especialmente significativo es que la voz de los jóvenes de Rapa Nui comenzara a ser considerada como insumo para la elaboración del plan de desarrollo comunal. Eso demuestra que una idea que nace en una sala de clases puede trascender ese espacio y convertirse en una conversación con las instituciones y con quienes toman decisiones sobre el futuro del territorio”, añadió Araya.
A partir de ese antecedente, la directora amplía la reflexión hacia el papel que los jóvenes pueden asumir dentro de sus comunidades.
“Por eso, hoy entendemos Solve for Tomorrow no solamente como un programa de innovación educativa, sino como un espacio donde los jóvenes pueden reconocerse como agentes de cambio y aportar, desde su propia mirada, al desarrollo de sus comunidades”, sostuvo la vocera de la fundación.

Las problemáticas juveniles cambian según cada comunidad
La relación con el territorio también ayuda a entender por qué no todas las comunidades plantean los mismos desafíos. Un problema ambiental, social o tecnológico puede adquirir una prioridad y una forma distintas según la experiencia local.
Desde esa perspectiva, Araya plantea que cada equipo necesita interpretar su entorno antes de diseñar una respuesta.
“Entre lo más destacable es que los jóvenes tienen mucho que decir sobre problemas que muchas veces los adultos no vemos o no dimensionamos de la misma manera. Pero también hemos aprendido que esas problemáticas no se viven de la misma manera en todo Chile. Y justamente ahí está uno de los grandes valores de Solve for Tomorrow: no buscamos que los jóvenes repliquen una solución diseñada en otro lugar, sino que puedan desarrollar respuestas pertinentes a su propio territorio”.

La experiencia de Rapa Nui sirve para ejemplificar esa adaptación territorial.
“Rapa Nui y las respuestas a desafíos relacionados con su identidad y patrimonio es un muy buen ejemplo de ello. Lo que buscamos es que estas ideas puedan abrir conversaciones y generar vínculos con otros actores y el caso de Rapa Nui muestra precisamente eso: jóvenes que no solo están aprendiendo a innovar, sino que también están participando en la conversación sobre qué futuro quieren para su territorio”, indicó Araya.
La mirada de Samsung coincide en ese vínculo con los problemas comunitarios y suma asuntos socioambientales, de inclusión y de salud mental.
“El principal aprendizaje es que los estudiantes realmente están conectados con los problema de la sociedad y que además están interesados en ser un aporte, tener una voz más activa y hacer algo concreto para resolver los problemas de sus propias comunidades”, señaló la representante de Samsung.
En ese panorama, la preocupación ambiental convive con la búsqueda de soluciones para personas que enfrentan barreras de autonomía o acceso.
“Otro aspecto que hemos visto es que están súper interesados en los temas socioambientales —como la contaminación del agua, del aire, la sequía, y el cambio climático—. También se destaca su preocupación constante por las personas que más lo necesitan, como por ejemplo personas con discapacidad o personas mayores. Hay mucho interés por incluirlos y ofrecerles una mejor calidad de vida”, agregó Rodríguez.

Los temas tampoco permanecen fijos de una edición a otra. En los últimos años, la salud mental ha ganado presencia, mientras distintas inquietudes han avanzado hacia prototipos orientados a necesidades concretas.
“Un último aspecto interesante es que los temas han ido variando año a año. Por ejemplo, en el último tiempo se ha visto más interés en los problemas relacionados a la salud mental.”
Rodríguez vincula esa evolución temática con el desarrollo de prototipos concretos.
“Lo lindo es que esto no queda solo en el papel: año año hemos visto ideas que luego se convierten en prototipos reales, como por ejemplo un dispositivo con una app para detectar y controlar los niveles de ruido en tiempo real, un detector de fugas de gas en el hogar, una app inclusiva con asistencia y soporte familiar para mejorar la autonomía y seguridad de los adultos mayores, apps para detectar fake news, entre otras soluciones que los estudiantes han desarrollado en los últimos años”, afirmó la gerenta de Ciudadanía Corporativa de Samsung.
Esa diversidad también aparece en proyectos de distintas ediciones. Procuida, finalista de 2025, desarrolló la aplicación de asistencia familiar para adultos mayores; FakeOut obtuvo el primer lugar en 2024 con una app para identificar noticias falsas; y Los Leakenes ganó en 2021 con Leak-D, un detector de fugas de gas para el hogar.

Las STEM desarrollan habilidades para resolver problemas reales
Más allá de los proyectos terminados, el aporte educativo del programa puede apreciarse en las capacidades que los estudiantes desarrollan durante el proceso. Observar problemas, trabajar con otros, probar soluciones y comunicarlas forman parte de ese aprendizaje.
Desde Fundación País Digital, Araya pone el énfasis precisamente en ese proceso de aprendizaje y no solo en el resultado final.
“Creemos que el principal impacto de Solve for Tomorrow está en las capacidades que los estudiantes desarrollan durante el proceso: observar su entorno con una mirada crítica, identificar problemas, trabajar colaborativamente, investigar, equivocarse y volver a intentar, prototipar y comunicar sus ideas de manera efectiva. a través de las STEM”, destacó Araya.

Su planteamiento se extiende más allá de las destrezas técnicas, al relacionar el uso de la tecnología con decisiones responsables y con la capacidad de adaptarse.
“Son habilidades que van mucho más allá de lo estrictamente tecnológico. Estamos hablando de pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas, liderazgo, colaboración y capacidad de adaptación que son particularmente relevantes para el futuro de Chile, porque estamos formando una generación que no solamente necesita saber utilizar tecnología, sino que debe ser capaz de preguntarse para qué utilizarla, cómo hacerlo responsablemente y cómo ponerla al servicio de las personas”, profundizó la directora de Educación de Fundación País Digital.
En esa misma línea, el aprendizaje también puede fortalecer la confianza con que los estudiantes enfrentan un problema y ensayan una solución propia.
“El programa también busca fortalecer la confianza de los jóvenes en sus propias capacidades. Cuando un estudiante descubre que puede identificar un problema de su comunidad y construir una solución para enfrentarlo, deja de verse solamente como alguien que recibe conocimiento y comienza a reconocerse como alguien que lo genera y transforma su entorno”, observó la representante de la fundación.

Para la directora, esa confianza abre la posibilidad de asumir un papel más activo frente a las transformaciones tecnológicas.
“Ese cambio de mirada es quizás uno de los aprendizajes más importantes de Solve for Tomorrow: formar jóvenes que no sean espectadores de los cambios tecnológicos, sino protagonistas de ellos”, resumió Araya.
Rodríguez retoma ese valor formativo desde Samsung y suma la comunicación de las ideas como parte del proceso.
“Más allá del proyecto final, el verdadero valor del programa está en las competencias que los jóvenes transversalmente adquieren. Desarrollan una enorme capacidad de trabajo en equipo, creatividad, pensamiento crítico y liderazgo, entre otras. Además, en este programa potenciamos fuertemente las habilidades comunicacionales de los jóvenes, enseñándoles a defender y presentar sus ideas con seguridad.”
La ejecutiva relaciona esas competencias con las exigencias de adaptación y colaboración.
“Estas herramientas son críticas para el futuro del país porque el mercado laboral actual y el que viene requerirán ciudadanos que se puedan adaptar a los cambios y además que sean capaces de resolver problemas complejos de manera colaborativa”, subrayó la gerenta de Ciudadanía Corporativa de Samsung.

Los ODS conectan los proyectos locales con desafíos globales
Ese aprendizaje puede adquirir un sentido más amplio cuando los proyectos relacionan los problemas locales con desafíos compartidos. En esa conexión, los Objetivos de Desarrollo Sostenible aportan un marco común para abordar necesidades de inclusión, bienestar y sostenibilidad.

Rodríguez recurre a ese marco para explicar cómo cada proyecto puede integrarse en un desafío compartido, en lugar de quedar como una acción aislada.
“Es muy positivo poder trabajar con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU porque aterriza a los jóvenes a la realidad y los conecta con los principales desafíos y problemáticas de la sociedad hoy en día. No están trabajando en proyectos o acciones aisladas, sino que esto es parte de algo mayor. Están contribuyendo con problemáticas que son realmente contingentes, lo que les da un sentido de propósito enorme”, planteó la vocera de Samsung.
Araya complementa la idea desde el territorio y explica cómo los ODS pueden orientar soluciones que nacen de problemas reconocidos por los propios estudiantes.
“Trabajar a partir de estos 17 desafíos reales, permite que los jóvenes entiendan que la tecnología no es un fin, sino una herramienta para resolver problemas concretos y generar impacto. De esta manera, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ayudan a conectar lo que ocurre en las comunidades con desafíos globales como el cambio climático, la inclusión, el acceso al agua o la protección de los ecosistemas. Además, trabajar desde problemas que ellos mismos reconocen en sus territorios genera un aprendizaje con propósito”.

Araya lleva ese marco hacia experiencias desarrolladas en distintos territorios.
“No solo lo vimos en Rapa Nui sino también en otros lugares donde los estudiantes han abordado desafíos vinculados al agua, los residuos, la energía, la conectividad y la conservación de especies, utilizando tecnología para pensar soluciones desde su propia realidad. Por eso, preparar a las nuevas generaciones no significa solo enseñarles a usar tecnología, sino entregarles herramientas para entender los desafíos de su entorno, pensar soluciones y tener la confianza para llevarlas adelante”, complementó Araya.
La diversidad de los diez semifinalistas de 2026 permite ver cómo ese marco común puede traducirse en soluciones muy distintas. NeuLungs, kūme Newen, The DOTY girls y Signify abordan salud, seguridad alimentaria e inclusión; Lanares, Ecoport Pellet, Katalyxys y EcoShield trabajan con aislación, reutilización de residuos y soluciones biotecnológicas; mientras Pulso Austral y Las Protectoras de la Lluvia apuntan a la calidad del aire en salas de clases y al riesgo de inundaciones, respectivamente.












