En Chile, la conversación ya no es si usar o no inteligencia artificial, sino cómo llevar los proyectos desde la prueba de concepto a la operación, incorporando agentes de IA capaces de integrarse de forma segura y gobernada a los procesos empresariales.
Los directorios tienen el deber fiduciario de velar por el interés de la organización, lo que hoy implica comprender y supervisar el impacto de los sistemas inteligentes en los procesos de negocio.
Raúl Ciudad, en su columna, resalta que la IA es clave para anticipar riesgos penales en empresas, siendo una herramienta esencial ante las exigencias de la nueva Ley 21.595.