La aceleración de la inteligencia artificial, la presión por la eficiencia y las nuevas exigencias regulatorias están redefiniendo la TI empresarial.
Si antes la tecnología se consideraba apenas un pilar operativo, hoy asume un rol central en la estrategia de los negocios, en medio de entornos cada vez más distribuidos, dónde nube, centros de datos y edge coexisten, exigiendo decisiones más ágiles y complejas.

De acuerdo a Gartner, la nube híbrida se consolidará como estándar en los próximos años. Para 2027, se espera que el 90% de las organizaciones adopten esta estrategia, lo que refleja una necesidad clara: combinar flexibilidad con gobernanza. El avance de la IA y las crecientes preocupaciones en torno a la soberanía digital amplían aún más la complejidad, creando una ecuación desafiante: ¿cómo innovar más rápido, operar con menos recursos y mantener el control sobre los datos, los costos y los riesgos?
Alejandro Raffaele, Director senior de ventas Enterprise para Latinoamérica en Red Hat afirma que:
“Esto requiere una base tecnológica que combine flexibilidad, consistencia y libertad de elección, para evolucionar al mismo ritmo de las demandas del mercado”.
Cinco retos, una base estratégica
En la práctica, esto implica crear una base sólida y preparada para la IA, capaz de llevar proyectos del piloto a producción con una escala predecible, al tiempo que reduce los costos asociados a sistemas heredados y a la virtualización. También supone acelerar el desarrollo y la entrega de aplicaciones, simplificando la integración y las operaciones en distintos entornos.
La estandarización de procesos y la expansión de la automatización para ganar eficiencia y resiliencia —reduciendo la carga operativa de los equipos— son otras barreras. A esto se suma la necesidad de mantener el control sobre los datos, las operaciones y los modelos de IA, al mismo tiempo que se cumple con requisitos regulatorios y geopolíticos sin limitar la capacidad de innovar.

Jorge Payró, Country Manager, Chile & Senior Director, SOLA Region en Red Hat, destaca que:
“En resumen, son cinco grandes desafíos: preparar a la empresa para avanzar con la IA, modernizar la infraestructura, desarrollar e implementar nuevas aplicaciones, mejorar la eficiencia operativa de TI y garantizar la soberanía digital. Son demandas distintas, pero que pueden abordarse a partir de una misma solución de código abierto”.
Según el ejecutivo, las arquitecturas híbridas abiertas ganan relevancia al conectar diferentes entornos en una plataforma unificada. Esto permite a los equipos centrarse menos en la gestión de la infraestructura y más en generar valor para el negocio, aportando un mayor control para impulsar la eficiencia y modernizar los entornos híbridos.

El código abierto en el centro de la transformación
El open source se ha consolidado como uno de los principales habilitadores de esta nueva etapa de la TI, al permitir interoperabilidad, transparencia y flexibilidad. Al evitar dependencias y facilitar la integración entre diferentes tecnologías, este enfoque abierto ayuda a las empresas a equilibrar innovación, eficiencia y control de manera más sostenible.
Empresas como Red Hat han invertido en plataformas unificadas para automatizar y desplegar entornos de forma segura en sus operaciones diarias, señala Thiago Araki, director sénior de tecnología para América Latina en Red Hat y añade que:
“Nuestra solución permite que los equipos innoven con distintos tipos de cargas de trabajo en cualquier entorno, tanto para aplicaciones nativas de la nube existentes como para nuevas, sin dependencia de proveedor. Se trata de construir una base que acompañe la evolución del negocio sin limitar las opciones. Ese es el papel del open source”.

Efectividad en la práctica
Organizaciones de diferentes tamaños, sectores y países han apostado por el código abierto para responder a los cinco grandes desafíos de la era híbrida, logrando transformar con éxito la complejidad en una ventaja competitiva. Turkish Airlines, la principal aerolínea de Turquía, implementó IA más rápidamente a partir de una plataforma de código abierto consistente, reduciendo el tiempo de implementación en un 50%, escalando a más de 60 modelos y acelerando el impacto en todas sus operaciones.
En otro frente, el Emirates NBD invirtió en la modernización de su infraestructura como primer paso. La empresa reemplazó la virtualización existente y costosa por Red Hat OpenShift Virtualization, con el objetivo de alcanzar eficiencia operativa y unificar cargas de trabajo de contenedores y máquinas virtuales (VMs), facilitando la migración de más de 9.000 VMs de forma ágil y segura.

Más que una tendencia tecnológica, estos movimientos reflejan un cambio estructural en la forma en que las empresas conciben la TI. La capacidad de integrar innovación, eficiencia operativa y control ha dejado de ser un objetivo aspiracional para convertirse en una condición indispensable para competir.
En la era híbrida, extraer valor de la tecnología no solo depende de adoptar nuevas herramientas, sino también de construir una base abierta y consistente capaz de sostener las decisiones estratégicas y evolucionar al mismo ritmo del negocio.




