Sin ciencia, no existe innovación y sin innovación, no existe competitividad, por Pablo Donoso, académico de la USACH
Por Pablo Donoso, subdirector docente del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos, ex Vicerrector de Investigación, USACH. | Créditos: USACH

Sin ciencia, no existe innovación y sin innovación, no existe competitividad, por Pablo Donoso, académico de la USACH

Chile enfrenta actualmente una discusión estratégica que definirá su capacidad de desarrollo durante las próximas décadas. El debate sobre restricciones presupuestarias en ciencia, tecnología e innovación no constituye únicamente una tensión financiera coyuntural; representa una señal sobre el modelo de país que queremos construir.

Soberanía digital: El nuevo desafío para la competitividad de Chile, por Francisco Basoalto, managing director de Equinix Chile
Las organizaciones que logren desarrollar una estrategia sólida de soberanía digital estarán mejor preparadas para adaptarse a un entorno donde los datos, la conectividad y la inteligencia artificial serán factores determinantes para el crecimiento.

En un contexto internacional marcado por inteligencia artificial, automatización, transición energética, déficit hídrico, digitalización industrial y economía basada en conocimiento, disminuir la capacidad científica y tecnológica implica reducir simultáneamente las posibilidades futuras de crecimiento, productividad y bienestar social.

Las economías que lideran el desarrollo global comprendieron hace décadas que el crecimiento sostenible no depende exclusivamente de recursos naturales, sino de la capacidad de transformar conocimiento en innovación, emprendimiento y valor agregado.

Eficiencia energética: El desafío invisible que está transformando a las organizaciones, por Rodrigo Troncoso de Epson Chile
Incorporar tecnologías más eficientes ya no es solo una buena práctica: es una decisión estratégica que permite optimizar recursos, reducir costos y construir organizaciones más competitivas y sostenibles para el futuro.

Chile posee ventajas estratégicas extraordinarias en minería, energías renovables, hidrógeno verde, alimentos, logística y servicios tecnológicos; sin embargo, la verdadera diferencia competitiva no estará en la disponibilidad de recursos, sino en la capacidad de desarrollar tecnologías propias, empresas innovadoras y capital humano avanzado capaz de resolver problemas complejos.

En este escenario, las universidades y particularmente las facultades de ingeniería adquieren un rol fundamental. La formación profesional no puede limitarse a transmitir contenidos disciplinares tradicionales. El país requiere ingenieras/os con capacidades para investigar, innovar, emprender y transferir conocimiento hacia la sociedad y el sector productivo. Cada laboratorio, proyecto científico, tesis aplicada o iniciativa de innovación puede transformarse en nuevas tecnologías, startups, soluciones industriales o mejoras productivas con impacto nacional e internacional.

La resiliencia ya no es suficiente para potenciar la ciberseguridad por Juan Pablo Beltrán, Socio de de Cybertrust
El verdadero desafío de las empresas hoy es avanzar hacia sistemas antifrágiles: aquellos que no solo soportan los golpes, sino que aprenden de ellos y salen fortalecidos.

Existe aquí un círculo virtuoso que Chile debe fortalecer decididamente: mayores recursos para ciencia y tecnología permiten desarrollar investigación avanzada.  La investigación fortalece la formación de profesionales altamente calificados, porque son estos profesionales los que generan innovación, emprendimientos tecnológicos y transferencia de conocimiento.

Ese ecosistema produce crecimiento económico, empleo calificado, competitividad y desarrollo integral para el país. Cuando ese círculo se debilita, las consecuencias no solo afectan a las universidades, sino también a la capacidad futura de Chile para desarrollarse con autonomía tecnológica y productividad sostenible.

Confianza en la era digital: Lo que la diplomacia internacional nos está enseñando, por Christian Rodiek, CEO de FirmaVirtual
Alinearse con la transformación digital no consiste únicamente en incorporar tecnología; también implica construir mecanismos de confianza que dialoguen con los desafíos del siglo XXI.

Por ello, el desafío nacional no consiste únicamente en asegurar presupuestos científicos, sino en construir una visión estratégica donde innovación, emprendimiento tecnológico y formación avanzada se transformen en pilares permanentes del desarrollo chileno.

Sin ciencia, no existe innovación; sin innovación, no existe competitividad; y sin emprendimiento tecnológico, Chile corre el riesgo de permanecer dependiente de economías que sí comprendieron que el conocimiento constituye hoy el principal motor del desarrollo.

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La discusión ya no tiene el foco en si debemos o no incorporar esta tecnología, sino cómo ponerla al servicio de las personas y del desarrollo del país.

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