Una vulnerabilidad permitía que un solo mensaje malicioso convirtiera una conversación ordinaria en un canal encubierto de exfiltración, enviando mensajes, archivos subidos y datos sensibles a un servidor externo sin que el usuario viera ninguna advertencia.
En este contexto, Ricoh reunió a diversas referentes tecnológicas analizaron los riesgos de la IA no regulada y las vulnerabilidades digitales que podrían comprometer el cumplimiento de la normativa.