Según la Asociación Chilena de Ética y Compliance, el 72 % de las empresas no está preparada para cumplir la Ley N° 21.719 y solo un 9 % lo está. En la asesoría diaria vemos que la mayoría trata esta ley como un tema tecnológico, ignorando que es un deber exigible.
La transformación comienza mucho antes que un nuevo sistema: comienza cuando quienes gobiernan la organización están dispuestos a transformarse primero.
Cualquiera que haya contratado un software en Chile conoce una frase: “vamos en un 80%”. La escuchó hace seis meses y la sigue escuchando. Entre quien construye y quien paga se abre una distancia incómoda, porque el cliente no tiene cómo saber si el proyecto avanza, si se detuvo, o
En un país que avanza hacia la digitalización masiva de sus finanzas, blindar la confianza de los usuarios será tan estratégico como expandir la innovación.
El análisis de las respuestas, según la edad de los equipos, permite mapear los contratos psicológicos subyacentes y diseñar estrategias que conviertan la diversidad de perfiles en un motor de efectividad operativa.
Por eso, el desafío no es solo tecnológico. Chile necesita acelerar la integración de la IA en sus organizaciones y convertirla en una capacidad de negocio real.