La propuesta combina servidores NVIDIA, gemelos digitales y software operativo para acelerar despliegues, controlar recursos y reducir costos a escala.
Las decisiones no se automatizan ni se delegan, porque son, por definición, el trabajo de la conducción. La inteligencia artificial productiva no se compra... se diseña y, como muestran las propias cifras chilenas, se diseña desde arriba.
Falta de capacitación técnica y ausencia de respaldo ético, aumenta el riesgo de confiar ciegamente en los resultados que entrega la IA. No es solo un problema de conocimiento, sino también un vacío de responsabilidad.