Falta de capacitación técnica y ausencia de respaldo ético, aumenta el riesgo de confiar ciegamente en los resultados que entrega la IA. No es solo un problema de conocimiento, sino también un vacío de responsabilidad.
En un White Paper establece cinco principios para el desarrollo de cortafuegos con foco en detección inteligente, defensa en tiempo real y operaciones más autónomas.