En medio de la conversación sobre transformación digital, hay una pregunta que sigue siendo clave: ¿cómo pasamos del aprendizaje a la oportunidad real?
La respuesta no siempre es evidente. Muchas veces, la formación técnica queda desconectada del mundo laboral, generando una brecha entre quienes aprenden y quienes logran insertarse en la industria. Sin embargo, cuando ambos mundos se encuentran, el impacto puede ser significativo.

Mi experiencia personal refleja ese punto de encuentro.
A través de Samsung Innovation Campus -programa de formación tecnológica de Samsung que enseña habilidades como inteligencia artificial, big data y programación. Su objetivo es preparar a jóvenes para el mundo laboral digital, conectando aprendizaje técnico con oportunidades reales- , tuve la oportunidad de formarme en áreas como inteligencia artificial y Big Data, adquiriendo herramientas que hoy son fundamentales en el mundo tecnológico.
Pero más importante aún, el programa me permitió experimentar con casos reales y participar en instancias como una Hackathon, donde la colaboración y la resolución de problemas concretos toman protagonismo.

Esa experiencia marcó un antes y un después. No solo consolidó mis conocimientos, sino que también me abrió la puerta a una oportunidad profesional.
Hoy, me desempeño como Analista Junior de Protección de Datos y Automatización en Samsung Electronics Chile, donde trabajo integrando inteligencia artificial y ciberseguridad en procesos internos. Lo que antes era aprendizaje, hoy es parte de mi trabajo diario.

Esto demuestra que el acceso a formación de calidad, acompañado de experiencias prácticas, puede transformar trayectorias. Programas como Samsung Innovation Campus no solo preparan a las personas para los desafíos del futuro, sino que también acortan la distancia entre el talento y las oportunidades.
En un entorno donde las habilidades digitales son cada vez más demandadas, el desafío no es solo formar más personas en tecnología, sino asegurar que ese aprendizaje tenga un camino claro hacia el desarrollo profesional.
Porque cuando eso ocurre, la tecnología deja de ser una promesa y se convierte en una herramienta real de cambio.




