La incorporación de inteligencia artificial en smartglasses, relojes y otros dispositivos vestibles aumenta la necesidad de transmitir voz, imágenes y datos de sensores. Para Ericsson, estos equipos requieren una conectividad ajustada a sus restricciones de autonomía, tamaño y costo, en lugar de replicar las capacidades de un smartphone.

RedCap adapta la conectividad 5G a equipos compactos
Los wearables disponen de menos espacio para integrar baterías, antenas, procesadores y sistemas de disipación térmica. La captura continua del entorno también puede elevar el tráfico de subida, lo que modifica el patrón tradicional de consumo de datos y aumenta la presión sobre la batería.
Paulo Bernardocki, director de Soluciones de Red de Ericsson para el Cono Sur de América Latina, explicó que el diseño debe resolver estas restricciones de manera conjunta.
“Las principales barreras son autonomía, formato físico, costo y conectividad eficiente. En un smartphone hay más espacio para batería, antenas, disipación térmica y módems de mayor capacidad; en unas gafas o un reloj todo eso debe caber en un formato muy pequeño y liviano”.
En este escenario, RedCap reduce la velocidad máxima, la complejidad del módem y los requisitos de radio frente a una implementación 5G convencional. La tecnología está dirigida a dispositivos como wearables, cámaras, sensores avanzados y equipos industriales que necesitan conectividad estable, pero no cientos de Mbps.
eRedCap profundizará esta reducción para acercar el costo y la complejidad de 5G a los módulos LTE Cat-1 y Cat-1 bis. Según Bernardocki, las primeras pruebas de laboratorio comienzan durante 2026, mientras que su potencial comercial se proyecta desde 2028.

El smartphone mantendrá la coordinación del ecosistema
Ericsson prevé que la autonomía celular de smartglasses y wearables avanzará de forma gradual. Durante el corto y mediano plazo, el smartphone continuará concentrando la autenticación, el procesamiento, la pantalla principal y la conectividad de mayor capacidad.
Bernardocki señaló que esta arquitectura distribuirá las funciones entre distintos equipos, la nube y la red.
“Lo más probable es una arquitectura de varios dispositivos, donde el smartphone actúa como pantalla principal, nodo de autenticación, conectividad, procesamiento y coordinación para wearables, smartglasses y accesorios”.
La transición hacia dispositivos independientes dependerá de la evolución conjunta de baterías, módems eficientes, hardware compacto y redes 5G Standalone. La adopción masiva también requerirá equipos con autonomía para una jornada completa, precios accesibles y casos de uso que funcionen fuera de demostraciones controladas.



