En Tabulado conversamos con Paulo Bernardocki, director de Soluciones de Red de Ericsson para el Cono Sur de América Latina, sobre el paso de network slicing desde una capacidad técnica de 5G standalone hacia una oferta empresarial escalable. Esta arquitectura permite aplicar condiciones diferenciadas de prioridad, latencia, capacidad y continuidad según las necesidades de cada aplicación.
El Ericsson Mobility Report de junio de 2026 identificó 151 ofertas de conectividad diferenciada, 84 de ellas comerciales y 81 dirigidas al segmento B2B. En conversación con Tabulado, Paulo Bernardocki, director de Soluciones de Red de Ericsson para el Cono Sur de América Latina, abordó qué falta para convertir network slicing en un producto escalable.

5G SA convierte la red en una plataforma de servicios empresariales
Una red 5G NSA utiliza radio 5G, pero mantiene su dependencia del núcleo 4G. La arquitectura SA incorpora un núcleo 5G y permite coordinar de extremo a extremo funciones que, para una empresa, pueden quedar asociadas a una aplicación o a una operación determinada.
El director de Soluciones de Red de Ericsson para el Cono Sur separa el cambio arquitectónico de una simple mejora de velocidad y lo relaciona con un control más preciso del servicio dentro de la red.
“La diferencia principal es que 5G SA permite que la red deje de operar como una extensión de 4G y pase a funcionar como una plataforma 5G nativa. Para una empresa, eso se traduce en capacidades que no se limitan a más velocidad: separación lógica de servicios, control más granular de calidad, menor latencia cuando el caso de uso lo requiere, priorización, exposición de capacidades de red y una arquitectura preparada para automatización”.

El vocero de Ericsson contrasta ese conjunto de funciones con las restricciones de NSA. El control de extremo a extremo permite ajustar la conectividad al comportamiento requerido por cada servicio y no solamente a parámetros generales de la red.
“En NSA, el operador puede mejorar cobertura y capacidad, pero el control fino de servicio extremo a extremo es limitado. En SA, la conectividad puede diseñarse alrededor de una aplicación, una operación o un perfil de usuario”.
El portavoz añade un resultado medido en un entorno de alta demanda para la red. La comparación documentada por el informe entre usuarios SA y NSA mostró la mayor diferencia entre ambas arquitecturas en el tráfico de subida.
“La diferencia también se observa en desempeño: en una validación en un evento masivo documentada en el Ericsson Mobility Report de junio de 2026, los usuarios sobre 5G SA registraron mejoras sustancialmente mayores que los usuarios NSA en el mismo entorno, con la brecha más pronunciada en el uplink”.
La validación corresponde al Gran Premio de Japón de Fórmula 1 de 2026, donde SoftBank desplegó cinco slices sobre infraestructura compartida. Antes de segmentar el tráfico, el operador amplió la capacidad mediante Massive MIMO y espectro milimétrico para conservar la experiencia del público general.
5G SA convierte la red en una plataforma de servicios empresariales
La separación lógica, por sí sola, todavía no constituye una oferta empresarial. Para que la capacidad técnica se convierta en producto, debe asociarse a un resultado reconocible, un nivel de servicio, una forma de medición y condiciones comerciales.

El vocero sitúa el valor del slicing fuera de la función técnica. Desde la perspectiva del cliente, lo relevante es el comportamiento predecible de la conectividad durante un proceso y no disponer de la función dentro de la red.
“Porque el valor para la empresa no está en "tener un slice", sino en comprar una conectividad que se comporta de forma predecible para un proceso de negocio. Network slicing se vuelve producto cuando el operador lo empaqueta con un resultado claro: una transacción que no falla en hora punta, una cámara que mantiene uplink estable, una operación crítica con prioridad o una experiencia premium en un evento masivo”.
El ejecutivo de Ericsson vincula esa traducción con elementos que deben existir fuera de la red. El slice se convierte en producto cuando puede contratarse, supervisarse y entenderse desde las áreas técnicas y comerciales mediante condiciones de servicio, soporte y precio comprensibles para la empresa.
“La función técnica existe dentro de la red, pero el producto aparece cuando se convierte en SLA, monitoreo, soporte, precio, contrato y lenguaje comercial comprensible para áreas técnicas y de negocio”.
El director de Soluciones de Red relaciona ese proceso con el crecimiento de Ericsson durante los últimos seis meses. El aumento no corresponde únicamente a pruebas controladas o pilotos de red, ya que una parte mayoritaria de los casos identificados se dirige a clientes empresariales.
“Esa transición ya es medible: las ofertas de conectividad diferenciada disponibles comercialmente pasaron de 65 a 84 en seis meses, y la mayoría se concentra en el segmento B2B”.
La distribución del informe precisa ese predominio. De las 151 instancias totales, 81 corresponden a B2B, 43 a B2B2C y 27 a B2C; sin embargo, el mismo análisis advierte que la disponibilidad de red avanza más rápido que la capacidad de comercializar estos servicios a escala.
De capacidad técnica a producto empresarial
Vender una conexión garantizada también modifica la relación entre el operador y la empresa. El plan deja de definirse principalmente por volumen o velocidad promedio y pasa a requerir conocimiento de la aplicación, compatibilidad de dispositivos, provisión, monitoreo y soporte.

El ejecutivo describe esta diferencia como un cambio de lógica comercial. El objeto de la venta deja de ser el acceso móvil genérico y pasa a ser un resultado operacional delimitado.
“Es un cambio de lógica comercial. Un plan corporativo tradicional vende volumen, velocidad promedio o acceso móvil para usuarios. Una conexión garantizada vende resultado operacional: que una aplicación funcione con cierto nivel de desempeño en un contexto concreto”.
El portavoz detalla las condiciones que aparecen al comprometer ese resultado. Antes de vender una conexión garantizada como solución B2B, el operador debe alinear la configuración técnica con el proceso del cliente y disponer de una atención capaz de responder al SLA.
“Eso exige entender el proceso del cliente, dimensionar la red, definir políticas de prioridad, asegurar dispositivos compatibles, configurar provisión, monitorear el servicio y tener soporte alineado con el SLA. Por eso el ciclo de venta se parece más a una solución B2B que a un plan móvil masivo”.
El vocero de Ericsson incorpora la disposición de pago como una señal de validación comercial, pero la circunscribe a momentos en que el desempeño resulta determinante. La garantía debe vincularse con una necesidad concreta y verificable.
“La experiencia de los primeros operadores muestra además que los clientes sí están dispuestos a pagar por desempeño garantizado en momentos clave, lo que valida el modelo comercial”.
El SLA depende de medición, provisión y control de recursos
Una oferta basada en slicing necesita definir qué comportamiento se garantiza y bajo qué condiciones puede comprobarse. No todos los procesos requieren la misma combinación de latencia, throughput, jitter, disponibilidad, prioridad o estabilidad de sesión.
El SLA debe partir del uso que tendrá la conexión. Una transacción, una cámara de televisión y un sistema de control remoto pueden compartir la infraestructura física, pero sus fallas críticas y sus métricas relevantes no son equivalentes.
La venta cambia hacia un resultado operacional
El portavoz de Ericsson descarta una lista uniforme de indicadores para todos los clientes. El punto de partida debe ser la aplicación y la degradación que comprometería su funcionamiento dentro de las condiciones definidas en el contrato.
“Depende del caso de uso, pero un SLA serio debe partir de la aplicación, no de una lista genérica de KPIs. Para pagos pueden pesar continuidad de sesión, disponibilidad y prioridad frente a congestión. Para video profesional, uplink sostenido, jitter y estabilidad. Para control remoto o procesos industriales, latencia acotada, confiabilidad y disponibilidad”.
El ejecutivo de Ericsson amplía el contrato más allá del KPI técnico. La medición necesita un perímetro operativo que establezca sin ambigüedad dónde, cuándo, con qué equipo y mediante qué procedimiento se evaluará el servicio para cada cliente.
“Además del KPI, deben definirse zona de cobertura, horario, tipo de dispositivo, perfil de tráfico, método de medición, umbral de degradación, responsabilidad operativa y mecanismo de reporte. Sin medición y trazabilidad, el SLA se vuelve una promesa comercial difícil de defender”.
El director de Soluciones de Red advierte que un promedio de quince minutos puede ocultar una degradación breve que ya interrumpió la operación empresarial, aunque el indicador utilizado sea correcto para evaluar el servicio a nivel operacional.
“A eso se suma una variable que suele subestimarse: la granularidad de la medición. Con KPIs recolectados cada 15 minutos —la práctica operacional habitual— una degradación temporal en un slice puede pasar inadvertida hasta que ya generó impacto”.
En Suzuka, la observabilidad se redujo a intervalos de un minuto y se vinculó con ajustes automáticos de parámetros de radio. El ensayo concluyó que la gestión de SLA por slice solo resulta operacionalmente útil cuando el monitoreo sigue el ritmo real de los cambios de tráfico.
Esa capacidad no puede depender de un trabajo manual distinto para cada cliente
Esa capacidad no puede depender de un trabajo manual distinto para cada cliente. El operador debe incorporar el servicio a sus sistemas de catálogo, provisión, orquestación, facturación, assurance y soporte para repetir la oferta sin reconstruirla en cada contrato.

El director de Soluciones de Red enumera los componentes que deben industrializarse. La escala depende de coordinar de forma consistente los sistemas comerciales y operacionales con la RAN, el núcleo y el transporte.
“Necesita industrializar el ciclo completo: catálogo de servicios, elegibilidad de dispositivos, provisión automatizada, orquestación entre RAN, core y transporte, monitoreo por slice, assurance, facturación, soporte y procesos claros de activación y terminación”.
El portavoz añade que la repetibilidad exige simplificar la forma en que se presenta el servicio. Si la activación conserva una dependencia constante de ingeniería, la capacidad puede demostrarse, pero no convertirse en una oferta regular.
“También necesita traducir los KPIs técnicos en ofertas simples. Si cada slice depende de ingeniería manual, la solución queda limitada a pilotos. Para escalar, el producto debe ser repetible, medible, soportable y vendible por equipos comerciales”.
El vocero de Ericsson sitúa la brecha principal en los sistemas que rodean la capacidad de red. Aunque esta ya esté disponible, todavía puede faltar el soporte comercial y operacional necesario para aprovisionarla, observarla y asegurarla a escala.
“Hoy esa es la brecha crítica del mercado: la capacidad de red existe en principio, pero la mayoría de los proveedores aún no ha actualizado sus sistemas operacionales para aprovisionar, monitorear y asegurar el servicio a escala”.
La escala exige industrializar el ciclo completo
El seguimiento también debe representar la experiencia del cliente y no limitarse a promedios generales de la red. Una degradación localizada por zona, horario, congestión, dispositivo o slice puede perderse dentro de indicadores agregados que continúan mostrando un comportamiento aceptable.
El ejecutivo coloca el monitoreo granular dentro del producto contratado. La observación debe seguir la aplicación o al usuario empresarial para anticipar una degradación antes de que altere su operación.
“Es fundamental. Cuando una empresa compra conectividad con garantía, el operador debe ver el servicio desde la perspectiva de la aplicación o del usuario empresarial, no solo desde indicadores promedio de red”.
El director de Soluciones de Red explica que esa visibilidad permite localizar la causa y actuar antes del impacto. Los criterios de análisis pueden cruzar dimensiones temporales, geográficas, técnicas y de carga para separar el comportamiento de cada servicio.
“El monitoreo granular permite detectar degradación por zona, hora, congestión, tipo de dispositivo o slice específico, y aplicar acciones antes de que el cliente perciba el impacto. En servicios críticos, assurance y visibilidad son parte del producto, no una función interna del operador”.
Para el portavoz, la administración contractual de un slice pierde precisión cuando los intervalos de monitoreo son más lentos que las variaciones de la red y no representan el comportamiento real del servicio contratado.
“La conclusión de las validaciones recientes es contundente en este punto: la gestión de SLA por slice solo adquiere sentido operacional cuando la granularidad del monitoreo alcanza para seguir el comportamiento real de la red”.
El monitoreo granular forma parte del producto
La garantía asignada a un servicio tampoco puede consumir recursos sin límites ni degradar al resto de los usuarios. Antes de aplicar políticas diferenciadas, el operador necesita margen de capacidad y reglas de admisión, priorización y congestión que mantengan el equilibrio de la infraestructura compartida.

El ejecutivo de Ericsson descarta que un slice empresarial funcione como una reserva ilimitada. Su diseño debe acotar recursos y establecer mecanismos de control capaces de actuar durante la congestión sin afectar al resto de los usuarios.
“La clave es diseñar el slice con control de recursos, priorización y límites claros. Un slice no debe ser una "vía libre ilimitada"; debe tener políticas de admisión, partición de recursos cuando corresponda, gestión de congestión y monitoreo continuo”.
El vocero vincula esa administración con el piso general de desempeño. La automatización debe ajustar el servicio diferenciado en tiempo real, sin trasladar su costo técnico al resto de la red ni reducir ese piso durante una situación de congestión.
“En despliegues bien diseñados, la red puede elevar el piso de experiencia general y, al mismo tiempo, aplicar control inteligente para que cada servicio tenga el desempeño que necesita. La automatización y el monitoreo por slice son esenciales para ajustar parámetros sin degradar la experiencia de otros usuarios”.
El portavoz resume el orden aplicado en las validaciones de terreno realizadas por el operador. La capacidad adicional antecede al control lógico; cuando ambas capas operan en conjunto, los servicios diferenciados pueden coexistir con la conectividad general.
“Las validaciones en terreno respaldan este orden: primero construir margen de capacidad, después aplicar control. Cuando ambos elementos están presentes, los servicios premium y la conectividad general conviven sin que uno se pague con el otro”.
Pagos y broadcast requieren definiciones distintas de calidad
Los casos de uso empresariales muestran por qué una garantía móvil no puede reducirse a la velocidad máxima. En un evento masivo, el público, los pagos, las cámaras y la operación pueden compartir espectro, aunque cada flujo necesite una respuesta diferente frente a la congestión.
Para un terminal de pago, completar la transacción importa más que alcanzar un throughput elevado. El servicio requiere disponibilidad, continuidad de sesión y acceso bajo carga, ya que una interrupción breve puede coincidir con el momento exacto de la compra.

El portavoz de Ericsson ordena las variables de un servicio de pagos según su efecto en la transacción. La latencia importa, pero la continuidad conserva la prioridad cuando el terminal enfrenta un escenario de congestión intensa.
“En pagos, la prioridad suele ser continuidad y disponibilidad, especialmente en congestión. La latencia importa, pero dentro de un umbral razonable; lo crítico es que la transacción no se interrumpa y que el terminal tenga acceso incluso cuando miles de usuarios comparten la misma celda”.
El ejecutivo de Ericsson traduce esos requisitos a la configuración del slice. El cliente no contrata una cifra aislada de latencia, sino la posibilidad de completar el proceso con estabilidad cuando la infraestructura enfrenta su mayor carga.
“Por eso un slice para pagos debe priorizar estabilidad de sesión, acceso bajo carga, seguridad y monitoreo. Es un buen ejemplo de conectividad diferenciada: el usuario final no compra "latencia baja", compra la confianza de que el pago se completa”.
El vocero respalda esa definición con una prueba realizada en alta densidad. La conectividad se mantuvo estable para los terminales asignados al slice aun cuando aumentó la congestión del entorno alrededor del servicio.
“Es también uno de los casos con evidencia de campo más nítida: en una validación con un slice dedicado a terminales de punto de venta en un evento de alta densidad, los terminales mantuvieron conectividad estable a medida que crecía la congestión del entorno”.
Pagos con continuidad durante la congestión
La producción audiovisual plantea otra exigencia. Una cámara profesional genera un flujo sostenido hacia la red y necesita mantener calidad, jitter y estabilidad mientras transporta video desde el recinto hacia un estudio, una nube o una plataforma de distribución.

Para el vocero, en broadcast profesional el sentido del tráfico cambia porque la red deja de atender principalmente consumo y debe sostener contenido producido en tiempo real desde el recinto hacia otras plataformas.
“Porque el flujo de valor cambia de consumir contenido a producirlo en tiempo real. En broadcast, cámaras inalámbricas, periodismo móvil, producción remota y experiencias inmersivas, la red debe transportar video desde el lugar del evento hacia la nube, el estudio o la plataforma de distribución”.
El ejecutivo identifica las variables que determinan la viabilidad de una transmisión profesional. El uplink debe mantenerse estable mientras miles de asistentes generan tráfico sobre la misma infraestructura física durante todo el evento.
“Eso exige uplink sostenido, jitter controlado, estabilidad y capacidad de operar con muchos usuarios alrededor. La velocidad de descarga sigue siendo importante para el público, pero para el productor de contenido la calidad del uplink determina si el servicio es viable”.

El director de Soluciones de Red distingue la carga profesional de una publicación ocasional realizada por un asistente. Ambas utilizan subida, pero difieren en el ancho de banda, la estabilidad y la continuidad requeridos durante la transmisión.
“Conviene distinguir el requerimiento: transmitir video con calidad de broadcast desde un recinto en vivo exige ancho de banda amplio y estable en el uplink, algo muy distinto a un asistente subiendo un clip corto”.
El ensayo del Gran Premio de Japón utilizó espectro milimétrico para la emisión en directo de cuatro programas. En paralelo, los otros slices atendieron usuarios generales, XR y terminales de pago, lo que permitió evaluar necesidades distintas bajo las mismas condiciones de concentración de público.
El uplink define la viabilidad del broadcast
La segmentación lógica facilita administrar esos perfiles, pero su utilidad depende de definir qué significa una buena conexión para cada uno. La red debe entregar simultáneamente continuidad al público, respuesta a los pagos, uplink a las cámaras y prioridad a la operación.
El vocero de Ericsson separa las exigencias de cada grupo presente en un evento. El público, los pagos, las cámaras y la operación comparten infraestructura, pero la calidad se define según la función y no mediante una única métrica.
“El principal aprendizaje es que todas las experiencias no tienen la misma definición de "buena conectividad". El público necesita continuidad para redes sociales y video; los pagos necesitan confiabilidad; las cámaras necesitan uplink; la operación requiere prioridad; y experiencias inmersivas pueden necesitar baja latencia y capacidad dedicada”.
El portavoz explica que la separación de perfiles cambia la forma de administrar la infraestructura. El tráfico deja de tratarse como una sola fila y pasa a organizarse en paralelo como servicios con requisitos diferenciados.
“Separar lógicamente esos perfiles permite administrar la red como una plataforma de servicios y no como una sola cola de tráfico. También muestra que slicing no es solo para laboratorios: tiene sentido en situaciones reales de alta densidad, siempre que exista capacidad, monitoreo y control operacional”.
El ejecutivo detalla la composición de la prueba del Gran Premio de Japón. Los cinco slices funcionaron en paralelo y mantuvieron sus requisitos sobre una infraestructura común durante el evento automovilístico y bajo condiciones de alta densidad.
“Es exactamente lo que se validó en el Gran Premio de Japón de Fórmula 1 de 2026, con cinco slices —usuarios generales, XR, terminales de pago, y dos configuraciones de milimétricas para conectividad y cámaras inalámbricas— operando en paralelo sobre infraestructura compartida y cumpliendo simultáneamente sus requisitos”.
Servicios distintos sobre una infraestructura compartida
Los primeros clientes potenciales aparecen, por tanto, en actividades donde la degradación produce una pérdida identificable. No se trata de aplicar slicing de manera uniforme a toda empresa, sino de encontrar procesos móviles cuya continuidad, prioridad o capacidad bajo congestión tenga un valor medible.
El director de Soluciones de Red agrupa los sectores iniciales por su exposición a fallas de conectividad. En una primera etapa, la selección incluye operaciones móviles, industriales y de alta concentración de usuarios.
“Las primeras son las que tienen pérdidas visibles cuando la conectividad se degrada: medios y broadcast, eventos masivos, pagos digitales, seguridad pública o privada, logística, puertos, minería, energía, manufactura y operaciones en campo”.
El vocero de Ericsson extiende esa necesidad a trabajadores y aplicaciones críticas fuera de instalaciones fijas. En esos casos, el volumen incluido en el plan no representa por sí solo el resultado esperado.
“También hay oportunidad en empresas con trabajadores móviles y aplicaciones críticas, donde no basta con un plan corporativo tradicional. En esos casos, el valor no es el gigabyte; es continuidad, prioridad, seguridad, disponibilidad y capacidad de operar bajo congestión”.
El portavoz conecta esa lista con servicios que ya salieron de la etapa experimental. Los ejemplos comerciales registrados por el informe de Ericsson se concentran en momentos y flujos donde el desempeño de la conexión altera directamente la operación.
“Los primeros lanzamientos comerciales confirman ese patrón: terminales de pago, transmisión en vivo, fotoperiodismo y conectividad garantizada en momentos de demanda extrema figuran entre los casos que ya llegaron al mercado”.
Escalar slicing exige traducir la capacidad en valor empresarial
La expansión de 5G SA es una condición necesaria, pero no resuelve por sí sola el diseño del producto. El operador debe integrar la oferta en sus sistemas y explicar qué problema empresarial puede resolver mediante un comportamiento distinto de la conectividad.
El informe de Ericsson identifica obstáculos en estrategia comercial, preparación de salida al mercado y modelos de interacción con el cliente. La brecha aparece cuando una capacidad demostrada no dispone todavía de segmentación, precio, canal, provisión y monitoreo consistentes.

El ejecutivo de Ericsson evita atribuir la masificación a un único factor. Para explicar su ritmo, el diagnóstico combina madurez de red, integración, precio y capacidad de expresar un resultado comprensible.
“No hay un único desafío, pero el cuello de botella más frecuente es convertir la capacidad técnica en una propuesta clara, medible y repetible. La madurez de 5G SA es condición necesaria; la integración operacional permite escalar; el precio debe reflejar valor; pero la masificación depende de explicar qué problema empresarial resuelve”.
El director de Soluciones de Red plantea que la oferta debe formularse desde el proceso afectado y no desde el nombre de la función de red. Pagos, cámaras y operaciones críticas permiten describir al cliente un resultado observable.
“La oferta debe hablar de pagos que funcionan en congestión, cámaras que transmiten sin cortes, operaciones críticas con prioridad o trabajadores conectados con seguridad. Cuando el valor se expresa como resultado de negocio, el slicing deja de ser una tecnología compleja y se vuelve una herramienta de monetización”.

El portavoz concluye que el debate entre operadores ya avanzó desde la decisión arquitectónica hacia el calendario y las ofertas posibles. La limitación se desplaza desde la función técnica hacia su ejecución operacional y comercial.
“La conversación con los operadores ya se desplazó de si desplegarán 5G SA a cuándo lo harán y qué podrán ofrecer: la tecnología dejó de ser el factor limitante”.










