Samsung detalló el trabajo de ingeniería aplicado al Galaxy Z Fold8 para reducir su peso hasta 201 gramos, 52 gramos menos que el Galaxy Z Fold5. La estrategia combinó cambios en materiales, mecanizado de piezas, diseño estructural y distribución interna, con el objetivo de disminuir peso y volumen sin sacrificar batería, cámaras, gestión térmica ni durabilidad.
Samsung ajusta materiales, mecanizado y estructura del Galaxy Z Fold8
La pantalla utiliza Flex Titanium con una película de aleación de titanio de apenas decenas de micrómetros, mientras algunas placas metálicas de soporte alcanzan espesores cercanos a 0,2 milímetros. Samsung también modificó procesos de mecanizado, herramientas y condiciones de refrigeración para mantener la precisión de estas piezas, junto con un diseño de bisagra adaptado a cada formato.
El exterior emplea Advanced Armor Aluminum y la gestión térmica incorpora grafito y Clad Metal, materiales seleccionados para equilibrar rigidez, disipación y peso dentro de una estructura más compacta.

La optimización interna libera espacio para batería, cámaras y disipación
Samsung revisó cerca de 270 componentes y más de 180 tipos de piezas auxiliares, desde placas de circuito y antenas hasta soportes, cintas y fijaciones. Aproximadamente 15 tipos de piezas fueron eliminados, mientras otros se rediseñaron o integraron para reducir peso y ocupar menos espacio.
La compañía también reorganizó la placa de circuito impreso y la antena MFC para disminuir su superficie y reducir interferencias entre componentes. Ese margen permitió destinar espacio a elementos como batería, cámaras y refrigeración.
El Galaxy Z Fold8 Ultra aplica el mismo enfoque al mantener 215 gramos pese a incorporar una batería de 5.000 mAh, cerca de 7% más volumen de grafito para disipación, una cámara principal de 200 MP y una ultra gran angular de 50 MP.

