Chile necesita volver a innovar con fuerza para seguir creciendo, por José Luis Salazar de la USACH
Por José Luis Salazar, director del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos, USACH. | Créditos: USACH

Chile necesita volver a innovar con fuerza para seguir creciendo, por José Luis Salazar de la USACH

Por años, Chile trazó un camino de desarrollo que mejoró ingresos y oportunidades, pero ese dinamismo se ha debilitado. El debate económico no puede limitarse a la tasa de crecimiento del próximo año: el desafío es recuperar un crecimiento sostenido basado en productividad, inversión, innovación y mayor creación de valor.

Los efectos de la postergación de la ley de protección de datos personales, por Rodrigo Rojas de la Universidad del Desarrollo
Esta decisión no sólo dilata la necesaria protección de los derechos de las personas sobre la circulación de su información, sino que castiga los esfuerzos e inversiones que diversas empresas u organizaciones ya han realizado para adecuar sus procesos normativos.

Los indicadores son preocupantes. La OCDE advierte que el crecimiento potencial ha perdido fuerza y la productividad está estancada o ha retrocedido. Para 2026 proyecta un crecimiento del PIB de apenas 1,7%. El Banco Central estima una expansión tendencial de solo 1,9% anual hasta 2035, con un aporte de productividad de apenas 0,35 puntos porcentuales. 

Una economía que crece en torno al 2% anual puede mantener estabilidad, pero difícilmente impulsará avances en productividad, inversión y bienestar. El desafío no es producir más de lo mismo, sino que transformar el ecosistema productivo, aprovechando nuestras ventajas competitivas. Y esas ventajas son relevantes. Chile tiene posición privilegiada en cobre y litio, excelentes recursos energéticos renovables y sectores consolidados en minería, alimentos, química y forestal.

La pregunta que la máquina no puede hacerse, por Juan Pablo Vargas Norambuena de la Universidad de Santiago
La discusión sobre cómo formar a los ingenieros y las ingenieras del futuro no es, entonces, una discusión curricular. Es una discusión sobre qué tipo de personas queremos que tomen las decisiones que moldearán la sociedad.

Entre enero y julio de 2026, las exportaciones superaron los US$70.000 millones, creciendo 15%. La minería representó el 62% y la industria alimentaria alcanzó un récord de US$8.300 millones. Estas cifras muestran capacidad productiva, pero plantean una pregunta: ¿cuánto valor agregado podemos generar sobre los recursos que ya producimos competitivamente? 

Chile no debe renunciar a su vocación minera, energética, forestal o agroalimentaria, debe sofisticarla. Hay que transitar de una economía que extrae y exporta a una que procesa, desarrolla tecnologías, optimiza procesos, recupera recursos y exporta conocimiento.

De los datos a las decisiones: El verdadero desafío de la transformación digital, por Mauricio Domcke, director Natural Resources de SGS
La próxima etapa de la transformación digital no estará determinada por quién acumule más datos ni por quién incorpore primero la última tecnología disponible. La diferencia estará en quién sea capaz de transformar esa información en conocimiento y ese conocimiento en decisiones oportunas.

En este contexto, la industria de procesos químicos y bioprocesos es clave, porque detrás de las grandes oportunidades hay, justamente, ingeniería de procesos: hidrometalurgia del cobre, litio, hidrógeno verde y derivados, materiales avanzados, desalinización, captura de CO2, alimentos, biotecnología y valorización de residuos. El hidrógeno verde es un ejemplo. InvestChile estima inversiones por US$50 mil millones, pero la oportunidad real está en derivados como amoníaco, metanol o combustibles sintéticos, con tecnologías, infraestructura, logística e ingeniería nacional. 

En minería, el salto no es producir más, sino que desarrollar tecnologías de separación, recuperar subproductos, optimizar agua y energía, producir materiales sofisticados e incorporar automatización e Inteligencia Artificial. La OCDE señala que la productividad y la innovación son indispensables. 

¿Por qué la logística inteligente empieza en el punto donde ocurre la operación?, por André Peixoto de Samsung América Latina
Cuando la tecnología acompaña a la operación, las decisiones dejan de depender de procesos manuales o información desarticulada. Pasan a tomarse con más agilidad, precisión y seguridad.

Los bioprocesos transforman biomasa y residuos en biomateriales y biocombustibles. La economía circular pasa de ser una necesidad ambiental a una estrategia de competitividad.

El país debe decidir: administrar un crecimiento moderado o usar sus ventajas para un desarrollo basado en conocimiento. No hay que abandonar lo que nos hace competitivos, sino que hacer mucho más con ello. Para volver a crecer no basta producir más, hay que aprender a transformar mejor.

IA en salud: El desafío ya no es adoptar, sino integrar, por Claudia Ungemach, Gerente Comercial Salud de SONDA
Integrar la IA a los procesos, de tal manera que la tecnología deje de ser el centro de la conversación, donde el centro vuelva a ser lo que siempre debió ser: el paciente y los profesionales de salud.

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