Aunque son poco visibles para la mayoría de las personas, miles de kilómetros de cables de fibra óptica instalados en el fondo del océano sostienen la mayor parte del tráfico digital del planeta y permiten que funcionen servicios esenciales de la economía global.
Convertir el auge de los data centers en una estrategia de largo plazo dependerá, en gran medida, de seguir fortaleciendo la fibra óptica como uno de los activos estratégicos de Chile.
Necesitamos una agenda que combine competencia, inversión y visión de largo plazo, porque más allá de los cambios que atraviesa hoy el sector, las redes de telecomunicaciones seguirán siendo la columna vertebral de la economía digital que Chile aspira a construir.